Verdad en un álbum de fotos

MATÍAS CASTRO

Hace algunas semanas la organización de los premios Oscar abrió un sorteo para que los ganadores puedan estar cerca de las "estrellas de Hollywood" en la próxima ceremonia. Me recordó a un hombre que el año pasado se había instalado junto al cordón que impedía entrar a la filmación de Blindness en la Ciudad Vieja. Del otro lado del cordón, lejos y ajenos a su presencia, estaban Danny Glover y Julianne Moore.

No recuerdo ahora el nombre de este hombre, con el que hablé un rato, pero me quedó presente su tono de voz cargado de ilusión mientras me mostraba su álbum de fotos junto a diversos famosos y me explicaba que su plan era mostrarle a Danny Glover una vieja foto que se había tomado junto a él en su anterior visita a Uruguay. Así, paciente, con su objetivo muy claro, la más honesta admiración en sus manos, esperaba y estiraba el cuello para ver si al menos de lejos podía detectar su presencia. No sé si dio con Glover, pero sé que dio varias vueltas alrededor del lugar, hasta que logró quedar cerca de Julianne Moore y robarle un fugaz autógrafo.

¿Quién no le ha pedido a alguien una firma? Es probable que cualquiera de nosotros haya requerido alguna vez el autógrafo de algún admirado famoso. Puede haber pasado el jueves de tarde en la Ciudad Vieja, cuando Daniel "Tota" Santillán hizo una aparición pública o cuando Danny Glover visitó Mundo Afro con motivos más serios, el año pasado. Ya sean serios, fiesteros, huecos o intelectuales, los famosos producen en muchos el deseo de quedarnos con algo de ellos, aunque sea la foto del instante que los tuvimos al lado. Por eso esta columna va dedicada a ese fanático con su álbum de fotos con "Danny" y otros famosos. Su humilde ejemplo revela que no estamos tan por arriba del asunto como queremos creer.

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