DIEGO FERREIRA
Las calles vacías y las paradas desiertas era la postal que ofreció ayer la ciudad. Es que el paro general del transporte obligó a tomar precauciones. Otros pocos, menos afortunados o previsores, quedaron a expensas del servicio de emergencia.
A medida que la hora de inicio del paro (previsto entre las 17 y las 24) se acercaba, los usuarios buscaban una solución para regresar a casa desde el trabajo o la escuela.
Sin embargo, la situación en términos generales distó de ser caótica como el jueves y viernes de la semana pasada, cuando el gremio del transporte (Unott) había dispuesto paros parciales en plena hora pico y sin informar la medida con suficiente antelación.
El paro de ayer no sorprendió a la gente en la parada. De hecho, éstas estaban más desahogadas que de costumbre. Pero los que no habían arreglado para salir antes del trabajo o no estaban enterados de la medida sindical esperaban resignados su ómnibus. No obstante, si bien el acatamiento del paro fue alto según la Unott, las empresas del transporte urbano habían dispuesto servicios de emergencia para paliar la escasez. "El mío todavía no pasó, pero los ómnibus pasan", comentó una mujer en la parada de 18 de Julio y Vázquez.
Los taxis, que estaban por fuera de la medida, aprovecharon la jornada, especialmente "en las primeras horas de la tarde cuando la gente sale del trabajo", explicó un taxista. "Luego como hay paro optan por no salir de noche", agregó.
El escenario más complicado se vio en la terminal de Río Branco, donde cientos de usuarios se veían frustrados al tener que soportar largas esperas y un viaje poco cómodo en los servicios de emergencia, tan atestados como inciertos en sus horarios de salida. En cualquier caso, esa opción siempre era mejor que aguardar hasta que se levantara la medida, recién a la medianoche.
la terminal. A diferencia de Río Branco, la terminal de Tres Cruces ofrecía una imagen atípica pues los andenes de los ómnibus estaban desiertos. Apenas unos guardias de seguridad recorrían el lugar.
Dentro de la terminal, la escena era bastante similar. "Esto está tranquilazo", dijo un vendedor de la agencia CUT, que recordó que el clima era muy diferente al del viernes 12, cuando los transportistas que cubren servicios en Tres Cruces paralizaron sus actividades entre las 16.30 y las 18.30 horas.
Las pantallas de los monitores que dan cuenta de las llegadas y salidas, reflejaban que los servicios estaban irremediablemente cancelados.
La gerente comercial de COT, Miryam Hannay, dijo a El País que como fueron avisados con tiempo del paro pudieron suspender tanto la venta telefónica como personal antes de generar problemas a los usuarios. A éstos les sugirieron que salieran antes de la hora 15.30 si tenían que viajar ayer.
De todas formas, algunas personas se vieron sorprendidas por el paro y no ocultaron su malestar. "Esto es una aberración", señaló Adrián, quien esperaba salir hacia Melo, viaje que demanda unas cinco o seis horas. Tenía marcado un pasaje para las 18.30 en Turil, pero nunca salió. "Te dejan clavado", se quejó.
"Es horrible", dijo una riverense que esperaba regresar a casa. Ella y su esposo habían venido sólo por unas horas a Montevideo y tenían un viaje de seis horas antes de llegar a destino. Ahora, la espera iba a ser más larga. Como no conocía a nadie iba a pasar la noche en la terminal. "No da para pensar más nada", dijo resignada.
La cola más larga era la que conducía al mostrador de la agencia Cynsa. En ella, muchos todavía esperaban poder remarcar sus boletos o comprar asientos para después de las 12 de la noche, cuando se normalizara todo el transporte.
la carpa. Afuera de la terminal, unos 50 trabajadores compartían el mate y preparaban tortas fritas, amparados en una carpa improvisada. Así esperaban reintegrarse a sus tareas algunas horas más tarde. El dirigente de la Unott, Jorge González, dijo que gracias a la "buena difusión" del paro a través de los medios, la gente casi no se vio afectada. Además destacó el compromiso de las empresas para vaciar la playa de estacionamiento de la terminal, evitando la aglomeración en el arribo de las unidades, como pasó durante el paro del viernes 12. También ayudó que las agencias no vendieran pasajes en el horario del paro, dijo.
PresiÓn para mejorar los salarios
El paro de ayer es parte de la estrategia de presión del sindicato del transporte (Unott) para alcanzar sus demandas en estos consejos de salarios. Las medidas gremiales ya habían comenzado el jueves 11 en las terminales Pando y Río Branco, y el viernes 12 en la terminal Tres Cruces. Durante esos días se realizaron asambleas con corte de servicio durante un par de horas para informar a los trabajadores sobre el atraso que padece el sector en la negociación salarial. La Unott reclama la equiparación de los sueldos del sector suburbano e interdepartamental respecto a los trabajadores del transporte urbano, que ostentan una diferencia salarial de entre 12% y 24%.