El doblete

Enrique Beltrán

Como no estoy en recoveco alguno del partido de gobierno, mal puedo conocer cosa alguna que no haya visto la luz pública, dado el hermetismo con que cuidan no trasciendan sus entredichos, tensiones y realidades de entrecasa, que más vale dejarlas quietas. No obstante, de algunos hechos conocidos se pueden inducir otros refugiados en las sombras. El senador Mujica, desenganchado ya de los puestos ejecutivos en su gobierno fue de gira por distintos países del continente y no precisamente para conocer sus respectivas geografías. Ha dado inclusive el puntapié inicial en el partido de fútbol entre veteranos uruguayos y venezolanos, allá en la Venezuela de Chávez, donde tan a gusto suele encontrarse él, y muchos de sus correligionarios. Es en momentos en que la lucha dentro de filas, aunque en sordina, va pasando de la marejadilla al oleaje. Hace unos pocos meses se renovó el Consejo de Ministros. Ninguno de los integrantes que dejó su cartera, recibió un reconocimiento especial del Presidente Vázquez, aunque sí alguna de esas renuncias, un suspiro de alivio. Más allá de los propósitos reales que animó el desasosiego viajero del senador, su itinerario pareció alinearse, con alguna excepción, con los países más complacientes con los requerimientos del chavismo venezolano. Es del caso, sin embargo, que el locuaz y tornadizo dirigente, en esta gira de indudable contenido político, en algunas ocasiones invadió zonas que hacen a las competencias y las responsabilidades del Ministro de Relaciones Exteriores, como ocurrió con su sorpresiva presencia en la Casa Rosada en una suerte de mediación que nadie parece haberle pedido, ni nada trascendió que lo hicieran. Es un senador de la República que además encabezó la lista oficialista más votada, integrante del Poder Ejecutivo desde el inicio hasta hace poco tiempo. En todo ese período fue figura de constante presencia para la defensa y promoción de su gobierno y todavía eventual candidato por el oficialismo a los más altos cargos en las próximas elecciones. Cuando aborda entonces, por propia iniciativa, según todo lo hace aparecer, situaciones delicadas de carácter internacional, en los que estamos involucrados, como ocurrió con su presencia en la casa de gobierno en la Argentina, creo que compromete la seriedad de nuestra política internacional y por ello, la imagen del propio país. Esa invasión de competencias además de violar la ley, desconoce una tradición de seriedad, de apego al derecho y de responsabilidad nacional. El mensaje de que algo tan trascendente, como es el rumbo de la nación en el mundo que le toca vivir, se dirija a los manotazos, y uno arrebata el timón para hacer su propia maniobra, es de no tomarnos en serio, defleca nuestro sentido nacional y alimenta la falsa visión de que somos hojas en la tormenta, sin raíces y sin rumbo. La foto que acompaña la crónica de la entrevista donde se le ve sonriente y satisfecho, flanqueado por los dos Kirchner, la presidenta y el ex, la verdad es que hace cosquillas con el solo recuerdo del pretendido rezongo que le disparó a nuestro Presidente, cuando el Dr. Vázquez se hacía presente en un acto de amistad y cortesía en la ceremonia de asunción del mando en medio de las representaciones de los más diversos países. Si esta presencia del senador en la Casa Rosada, seguramente duramente trabajada, es por lo menos desconcertante, la facilidad, con que a su regreso, puso su firma para la derogación de la ley de caducidad a la que se había negado tenazmente a hacerlo, lejos de desconcertanos, nos confirma en su famosa versatilidad. ¿Es una táctica o un mareo en el que todos los rumbos se le confunden?

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar