TEHERÁN/ WASHINGTON | AGENCIAS
Tras el aumento de las tensiones en Occidente luego de los ensayos con misiles de largo alcance que hizo Irán la semana pasada, EE.UU. decidió cambiar su estrategia de aislar a este país y anunció un inesperado acercamiento diplomático.
El principal negociador iraní, Said Jalili, se reunirá hoy cerca de las 11 en Ginebra con el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, para discutir un paquete de incentivos ofrecidos a Teherán en junio por las seis potencias implicadas en las negociaciones (Gran Bretaña, China, Francia, Alemania, Rusia y Estados Unidos), a cambio de que Irán congele su proceso de enriquecimiento de uranio.
En un giro político espectacular, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, anunció que enviará al subsecretario de Estado, William Burns, a la ronda de negociaciones. "Se abordarán los puntos comunes de ambos paquetes y las ideas de ambas partes para continuar las negociaciones", informó Jalili.
En paralelo a los incentivos de las grandes potencias, Irán presentó una propuesta centrada en "la utilización pacífica de la energía nuclear".
Aunque funcionarios estadounidenses sostienen que Burns escuchará y no negociará durante la reunión e insistieron en que se tratará de "un evento de una sola vez", será la primera vez que un representante de la Casa Blanca participa directamente en discusiones sobre el problema nuclear de Teherán.
Hasta ahora, EE.UU. había exigido que Irán detenga el proceso de enriquecimiento de uranio para sentarse en la mesa de negociaciones multilaterales con la república islámica, ante la sospecha de que pudiera tener fines militares.
Como trasfondo, el presidente George W. Bush incluyó a la nación de Medio Oriente en "el eje del mal", en un discurso pronunciado en 2002. Los otros dos miembros de ese eje eran Irak y Corea del Norte.
El canciller iraní, Manuchehr Mottaki, se congratuló de la nueva noticia y admitió además la posibilidad de conversar sobre la apertura de una oficina de intereses norteamericana en Teherán y de establecer enlaces aéreos entre ambos países, que rompieron relaciones diplomáticas en 1980.
"Espero que este avance se refleje también en el contenido de las conversaciones", puntualizó Mottaki desde Ankara (Turquía), donde se encuentra de visita. "Si las negociaciones continúan así, espero un resultado positivo", señaló.
Por su parte, Rice afirmó que "Estados Unidos no tiene enemigos permanentes", para justificar el envío diplomático. La secretaria de Estado explicó que con esta decisión, Washington está enviando el mensaje de que "apoya totalmente la vía que podría tomar Irán para mejorar sus relaciones con la comunidad internacional".
Pero el negociador iraní matizó: "Lo que nos importa es saber con qué actitud participarán en las conversaciones. Si es con una actitud constructiva y se abstienen de los errores del pasado, seguro que tendremos discusiones constructivas".
Para que haya "progresos", según el canciller francés Bernard Kouchner, los iraníes tendrían que aceptar la idea de congelar inmediatamente sus actividades que podrían conducir a mantenerlas en su nivel actual, lo que Teherán ha rechazado hasta ahora.
En ese caso, los iraníes se comprometerían a no poner en marcha nuevas centrifugadoras, según un calendario y modalidades de vigilancia aún por acordar. Por su lado, las seis potencias se comprometerían a no añadir más sanciones a las tres resoluciones punitivas ya adoptadas contra la república islámica por la ONU.
Una sede acorde a la ocasión
La sede de las negociaciones en Ginebra refleja la importancia de la reunión. Los salones neoclásicos del Hotel de Ville han sido escenario de importantes negociaciones internacionales desde 1872, cuando un tribunal arbitral ordenó a Gran Bretaña que pagara a EE.UU. US$ 15,5 millones por daños causados durante la guerra de secesión. También fue la primera sede de la Liga de las Naciones, antecesora de las Naciones Unidas.