BUENOS AIRES | LA NACIÓN/ GDA
"La República sale fortalecida". Así se titula el comunicado que emitió la Mesa de Enlace tras la histórica votación en el Senado, en el que agradecen al vicepresidente Julio Cobos por su voto, reclaman la derogación de las retenciones y llaman al diálogo.
Felices porque la Cámara Alta rechazó el proyecto oficialista de retenciones móviles a las exportaciones de granos, los líderes de las cuatro entidades del campo argentino volvieron a reunirse ayer en la sede de la Sociedad Rural en Palermo.
Desde allí, en conferencia de prensa, le pidieron al gobierno de Cristina Fernández que derogue la polémica resolución 125 (ver página A2), que desde hace más de cuatro meses catapultó al país al mayor conflicto agropecuario de su historia.
Con viento en la camiseta, los líderes ruralistas invocaron en un comunicado la promesa hecha por el ex presidente Néstor Kirchner, en el acto del martes frente al Congreso, de que iba a aceptarse la decisión del órgano legislativo, fuera cual fuera.
Con rostros iluminados, que dejaron atrás expresiones de angustia, los titulares de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, y de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, así como el vicepresidente de Coniagro, Carlos Garetto -en reemplazo de su presidente- intercalaron llamados al diálogos y advertencias de que aún hay temas pendientes, más allá del caso puntual de las retenciones: el trigo, la carne, los lácteos y las economías regionales, que experimentan situaciones de crisis en varios puntos del país.
Los ruralistas pidieron que se procure una nueva resolución "de consenso". En la mañana de ayer Buzzi había calificado de "maravilloso" el resultado en el Senado, que a su criterio permitirá construir con "esperanza" un país "federal". Según Llambías, "Cobos se comportó como un compatriota",
El campo espera una convocatoria del gobierno. Pero, al menos ayer, cuando un acto de Cristina Fernández en el Chaco parecía el momento propicio, el llamado no llegó.
El dirigente de Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angeli, se lamentó: "Esperaba que la Presidenta dijera algo". El líder ruralista criticó que se haya llevado gente al acto, para no decir nada sobre la votación en el Senado. "Esa gente no fue sola hasta allá", denunció.
El dirigente se manifestó a favor de una "pacificación" del país y dijo que para que esto ocurra hay que sentarse a dialogar. Más temprano, De Angeli había sostenido que "todavía no hay nada para festejar, el país está parado", volviendo a remarcar que la economía Argentina se encuentra afectada.
Para lograr ese consenso que permita sacar el país a flote, De Angeli -una de las figuras más "duras" del conflicto del lado agrario- pidió, con cierto temor por lo que se vine, no volver a las "divisiones, queriendo llevar cada uno agua para su molino".
En la misma línea, Buzzi, rechazó la posibilidad de que las entidades agropecuarias conformen un "partido agrario" o un "conglomerado político de oposición", tal y como alguna vez dio a entender la presidenta que debían hacer quienes piensan distinto y no han sido colocados en puestos de gobierno por el voto popular.
PARADOJA. A pesar de las caras de cansancio, producto de haber seguido minuto a minuto el desarrollo del debate en la Cámara Alta, la alegría reinó desde tempranas horas de ayer entre los ruralistas. Apenas conocido el voto determinante en contra de la resolución 125, el agradecimiento a Cobos ya era latente.
Sin embargo, en el otro "bando", la sonrisa que horas antes era segura, se desdibujaba, y la bronca y el llanto alforaban. Lo que es peor, la vigilia kirchnerista terminó con incidentes frente al Congreso. Militantes del oficialismo forzaron el vallado de la entrada al Palacio Legislativo y tiraron piedras y botellas, en un claro y fuerte gesto de reprobación a la decisión del vicepresidente. Rápidamente, la Guardia de Infantería de la Policía Federal se formó, sin necesidad de reprimir.
A las 4.30, cuando culminó la sesión parlamentaria. eran pocos los funcionarios del gobierno nacional que permanecían en la carpa "K": la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli; y los dirigentes piqueteros Luis D`Elía y Emilio Pérsico. Ambos dirigentes intentaron calmar a los más exaltados, que entonaban: "Olé, le, o la, la, a todos los traidores los vamos a matar".
Más allá de los ánimos contrapuestos -tanto como las posturas en torno al conflicto- los analistas coinciden en señalar que la discusión de las retenciones se vivió con mucha atención antes y durante su desarrollo. Hacía mucho tiempo, casi desde 2001, que los argentinos no estaban tan pendientes de la cuestión política. Desde las 10.30 del miércoles y hasta las 4.30 del jueves miles de televisores argentinos -y también uruguayos- seguían el minuto a minuto de un hecho histórico.
Tres preguntas a Fabián Perechodnik. Analista político argentino
Para este analista, director de la consultora Poliarquía, no se puede hablar aún de crisis política ni de una gobernabilidad en peligro.
"Lo más importante fue que se rechazó un modo de conducción política"
1 ¿Se puede hablar de crisis política, o es una crisis partidaria? En cualquier caso, ¿está corriendo riesgo la gobernabilidad?
Crisis política no hay, por lo menos todavía. Lo que sí hay es una evidente crisis en el oficialismo. La pareja presidencia hizo una apuesta con el tema de las retenciones y perdió. Hicieron un planteo maximalista y no les salió nada bien. Aun así, no creo que pueda hablarse de una crisis de gobernabilidad. Lo que sí se vio es que el Parlamento funciona.
2 Sobre eso, ¿el Parlamento se vio favorecido? Se lo acusaba de ser una mera "escribanía" del Ejecutivo.
Ha sido un gran protagonista. Si las instituciones en Argentina funcionaran de manera adecuada, ganar o perder en el Congreso sería algo normal. Ocurre que en los últimos años el Parlamento ratificaba de manera automática lo que le enviaba el gobierno. Con este tema, de alta conflictividad social, volvió a su función. Salió altamente favorecido.
3 ¿Se puede decir que el sector rural ha sido el gran ganador y que el gobierno ha sido el mayor perdedor?
No hay claramente un gran ganador. El campo ganó en tanto no se ratificó la ley. Ahora, las expresiones de la sociedad, o de un porcentaje de ella, fueron más allá de la cuestión del campo. Lo que hubo fue un rechazo a una manera de conducción política. Eso queda claro en los sondeos de opinión. No se aprobó una manera de conducir.