Bachelet, Vázquez y el Frente Amplio

Alfonso Lessa

En medio de las discusiones en el oficialismo acerca de las futuras candidaturas y la necesidad de definir o no el programa antes de establecer la fórmula electoral, el presidente Tabaré Vázquez acaba de dar, por la vía de los hechos, un mensaje claro y más que eso, toda una definición programática.

La visita de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, precisamente, fue el esce-nario en el que Vázquez dejó en claro cuál es hoy el tipo de gobierno de izquierda con el que prefiere identificarse, entre todos los que existen en la región, aun- que sus ideas claramente no recogen consenso en el Frente Amplio.

La visita de la presidenta estuvo cargada de simbolismo: desde los homenajes a Salvador Allende a las definiciones políticas y económicas.

Hacía tiempo que un jefe de gobierno no recibía una recepción tan importante de parte de las autoridades uruguayas, ni desarrollaba una agenda tan cargada y tan extensa. No fue, claramente, una visita más ni estuvo restringida a las formalidades del protocolo. Fue una visita de alto contenido político, que el presidente Vázquez aprovechó para marcar cuáles son sus preferencias.

Bachelet simboliza muchas cosas, entre otras, el modo en que los chilenos han sabido construir grandes consensos para asumir el duro tránsito desde la dictadura de Pinochet a la actualidad. Pero también simboliza el pragmatismo de los socialistas chilenos, mediante el que han tratado de conjugar viejos símbolos, como el ex presidente Allende y definiciones económicas que no hacen asco al libre comercio ni a las relaciones con los Estados Unidos. Desde ese y otros puntos de vista, Vázquez se ha mostrado cada vez más cerca de Bachelet y Lula y más lejos de Hugo Chávez y el eje "bolivariano" que ha intentado construir apelando al discurso y a los petrodólares.

La visita de Bachelet y el modelo chileno plantearon algunas de las contradicciones de la izquierda uruguaya. Varios de quienes elogiaron a la mandataria chilena o rindieron homenaje, junto a ella e Isabel Allende, a Salvador Allende, por ejemplo, discrepan sin embargo con aspectos de la política económica uruguaya elogiados por la presidenta chilena y que sin duda identifican en la práctica a los dos gobiernos. Mientras los más altos representantes de los dos gobiernos destacaban la importancia de los tratados de libre comercio y de la atracción de capitales extranjeros, el ex canciller Reinaldo Gargano advertía contra la llegada de estos últimos atribuyéndoles el carácter de un nuevo colonialismo.

Desde ese punto de vista, el Frente Amplio se enfrenta hoy a una encrucijada: hay quienes creen que es necesario correrse más a la izquierda para afrontar la próxima campaña electoral. En parte, se sostiene, para bloquear la candidatura presidencial de Danilo Astori o, en todo caso, para condicionarlo para el futuro.

El Frente Amplio, sin embargo, después de un sostenido crecimiento de años, logró el gobierno con el voto decisivo de muchos votantes de centro.

En principio, el Frente Amplio tiene el voto de izquierda cautivo, realidad que no parece sustancialmente amenazada por los desprendimientos que ha sufrido por su izquierda como el 26 de Marzo y al menos una parte de la Corriente de Izquierda. Sin embargo el voto de centro no les es cautivo y en ese sector del electorado será seguramente donde se jugará la próxima elección.

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