Muy pobre
La política exterior uruguaya nos sigue haciendo pasar vergüenza. Es cierto que mucho se mejoró con el desplazamiento de Gargano y la asunción de Gonzalo Fernández. Pero también es cierto que a falta de criterios únicos dentro del conglomerado de gobierno se adoptan decisiones paniaguadas que no convencen para nada.
Es lo que ocurrió con la declaración del gobierno uruguayo tras la liberación de Ingrid Betancourt: realmente de una pobreza franciscana. Se limita a expresar el "beneplácito y solidaridad con el pueblo de Colombia".
No se menciona para nada al presidente Álvaro Uribe y tampoco se menciona que Betancourt estuvo secuestrada a manos del terrorismo colombiano que encarnan las FARC. Ni un elogio para Uribe ni una crítica al terrorismo.
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