Antropofagia política

Alfonso Lessa

El Partido Colorado afrontará el año próximo el mayor desafío electoral de su historia, ante el cual debería estar aceitando al máximo su estructura y su organización, establecer estrategias comunes y buscar acuerdos en el disenso. Las señales que emanan desde esa colectividad, sin embargo, van en el sentido contrario: grupos enfrentados y divididos internamente, esfuerzos aislados, ausencia de definiciones y de diálogo entre los jefes sectoriales.

Los últimos días han sido pródigos en hechos que no hacen más que reforzar un escenario en el que imperan la confrontación y la antropofagia política. El reciente homenaje -justo y tardío- al ex vicepresidente Jorge Sapelli que se resistió al golpe de Estado y renunció a su cargo por el mismo, fue tomado por algunos como un ataque por elevación a Pedro Bordaberry. Como claramente lo fue la propuesta del edil César García para desafiliar a Juan María Bordaberry -que no estaba afiliado- del Partido Colorado. El trancazo desde Vamos Uruguay fue muy duro y sobre una zona sensible: un pedido para saber la situación de aquellos funcionarios colorados acusados y procesados por corrupción. Al mismo tiempo hubo otros intentos de una nueva reacción contra Bordaberry en grupos batllistas, que fueron frenados.

Pedro Bordaberry genera desconfianza en el batllismo e incluso hay quienes sostienen que pone un techo a la recuperación partidaria, pero se ha ganado un lugar importante por derecho propio: supo aprovechar los espacios que le ofrecieron en los ministerios de Industria y de Turismo y sorprendió en las elecciones municipales con un desempeño que superó las expectativas. Pero su crecimiento también implicó un desafío, al parecer intolerable, para las estructuras tradicionales del Partido Colorado.

Hoy un sector importante de la lista 15, es el único realmente organizado para las próximas elecciones: es el que impulsa la candidatura del diputado José Amorín Batlle, quien ha asumido un reto para nada fácil junto a un importante número de dirigentes. Pero Jorge Batlle no respalda esa candidatura y, según todo indica, fue el impulsor de la postulación alternativa de Aguirrezabala, una iniciativa sin destino.

En el Foro Batllista hay quienes creen que debería buscarse un acuerdo con la 15 para postular una fórmula común, como única alternativa viable para enfrentar a Bordaberry. Pero quizás ya sea tarde. O peor aún: tampoco se sabe quiénes deberían ser los interlocutores, teniendo en cuenta las diferencias en la 15 y en el propio Foro. De todas maneras en el sector que lidera Sanguinetti se piensa que aún es posible acordar con dirigentes medios para impulsar un espacio batllista que trascienda al Foro.

El viernes en la casa de Sanguinetti, el ex mandatario se reunió con Hierro y Tabaré Viera -dos precandidatos- para avanzar en un entendimiento. Días antes, Hierro y Viera se habían encontrado con Washington Abdala, el tercer aspirante y el que parece tener las mayores diferencias en los pasos a seguir. Hay quienes consideran que el ex presidente prefiere por el momento a Hierro. Finalmente, algunos siguen pensando en Sanguinetti como una alternativa, lo que el ex presidente rechaza de manera tajante.

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