XIMENA AGUIAR
Con intimaciones a vecinos del Centro y Ciudad Vieja y obras en 18 de Julio y las calles paralelas, la Intendencia de Montevideo comienza a enfrentar sistemáticamente los pozos y desniveles que ya son característicos de las veredas de la ciudad.
Distintos tonos de gris a cuadros, amarillo a rayas, rosado granulado y cemento liso. Entre los parches de baldosas, árboles que pelean contra la urbanización y pozos de obras sin terminar. Trampa para ensimismados, malhumor de los peatones y curioso enigma para el turista, las veredas de Montevideo muestran el resultado de sucesivos cuidados y descuidos.
Según el intendente Ricardo Ehrlich, este panorama comenzará a cambiar con el "Plan Vereda" que instrumentará el municipio. "Espero que el efecto de esta iniciativa se pueda ver sobre el segundo semestre, sobre todo en áreas centrales y en las grandes avenidas", dijo Ehrlich.
Empresas y cooperativas contratadas por la IMM realizarán obras de reparación de veredas en 18 de Julio y las calles paralelas, hasta Paysandú y Canelones, incluidas las cuadras transversales, informó Daniel Espósito, director de Espacios Públicos de la IMM.
En estas obras se invertirán $ 8.000.000 a través de empresas privadas y unos $ 5.000.000 más a través de cooperativas. La Intendencia, además de la gestión, realiza un expediente con fotografías antes y después del trabajo, dijo Espósito.
En los casos en los que el deterioro sea responsabilidad del propietario del predio frente a la vereda se le cobrará la obra sumándola a la factura de los impuestos, por lo que la Intendencia recuperaría parte de lo invertido. En la licitación se estableció un precio de $ 480 por metro cuadrado de vereda reparada. Si se precisa tratamiento de raíces u otras operaciones es más caro, dijo Espósito.
Los trabajos comenzaría a principios de julio, y seguirían de aquí a fin de año. "Elegimos la zona céntrica porque es la que tiene un uso más intensivo de la ciudad. Posiblemente después arranquemos con los centros barriales en los que hay más circulación de peatones", dijo Francisco Fernández, asesor de Espacios Públicos.
Además, la IMM intimó a reparar las veredas en mal estado a los poseedores de predios con frente a las vías de tránsito en Centro y Ciudad Vieja -en la zona comprendida entre las calles La Paz, Miguelete, bulevar Artigas y las ramblas Sur y portuaria. El plazo fijado para la reparación es de 45 días corridos a partir del 24 de mayo.
Multa. Según la reglamentación municipal, los propietarios de predios linderos a las vías de tránsito están obligados a construir las veredas en el tramo frente a su terreno, y a mantenerlas en buen estado. Sin embargo, la vereda sigue siendo un espacio público, del que su responsable no puede apropiarse más que barriendo las hojas hasta la calle, donde empieza la responsabilidad del municipio.
La normativa es similar en "prácticamente todo el mundo, salvo en algunas partes como España. Pero ahí se cobra una tasa, como la de alumbrado o saneamiento", dijo Espósito. Los propietarios pueden ser intimados a construir o reparar su vereda. La Intendencia puede aplicar multas de 5 UR ($ 1.800) por incumplir con la obligación de tener en buen estado la vereda, de 10 UR ($ 3.600) por incumplimiento de obra dentro del plazo, y de 20 UR ($ 7.200) en caso de reincidencia.
La normativa dejó de aplicarse en el año 1992, dijo Espósito. "Primero en la periferia, porque no se podía intimar a hacer veredas cuando después se iba a romper para hacer el saneamiento, y después en el área central, porque no se podía multar a unos sí y a otros no por la misma falta", explicó.
Aunque la intimación no es común, entre las resoluciones municipales pueden encontrarse algunas multas de 5 UR por esta causa, como la aplicada en 2005 al dueño de un predio en la calle Lambaré, tras intimaciones y plazos del CCZ 6, o en 2004 a los dueños de dos predios, uno en la calle Maldonado y otro en Rivera.
Ante la intimación, los propietarios pueden alegar que las veredas fueron deterioradas por árboles del ornato público o por trabajos de organismos que atienden servicios públicos, con lo que la responsabilidad pasa a ser de la comuna o de la empresa pública en cuestión.
Es lo que ya hizo la Asociación Cristiana Femenina, que a partir de la intimación inició un expediente alegando que las roturas en la vereda que linda con su sede céntrica son causa de las raíces del árbol, incluso las más alejadas del lugar donde está plantado. "No tiene sentido arreglarla hasta que no saquen el árbol", sostuvo la presidenta, María Elena Barañano.
En una verdulería del Centro falta un conjunto de baldosas a la altura de la puerta de entrada. Humberto Batagliese, que alquila el local, piensa en arreglarlo por sus clientes, pero las malas experiencias lo desalientan. Cuando tenía un autoservice en la calle Agraciada, un hombre se ofreció a arreglarla. Le dio $ 200 para los materiales y nunca lo volvió a ver.
Las referencias sobre personas que colocan las baldosas con arena en vez de portland o que trasladan en carretillas baldosas que lucen como recién sacadas de otras veredas se repiten entre los vecinos.
Otros se han hecho cargo incluso de lo que no le corresponde, como Manuel Abascal, que tiene una carnicería en el Centro y rellenó con cemento el hueco en la vereda en torno a un árbol, cuyas raíces exploran también las cañerías de su casa. A los pocos meses inició un pedido en el CCZ 2, para que cortaran las raíces que ya empezaron a ondular de nuevo el lugar.
"En los últimos dos años hemos realizado 4.000 solicitudes de reparación de veredas rotas por raíces de árboles. Había un atraso de mucho tiempo y hoy estamos prácticamente al día", dijo Espósito. La realización de las obras que le competen habilita a la Intendencia pedir el cumplimiento de una responsabilidad que ha sido poco fiscalizada, dijo el director. "Ahora que la Intendencia cumplió estamos mejor posicionados para salir a pedir que cumpla el vecino con su responsabilidad".
Las cifras
$ 1.800 Es la multa en pesos por tener la vereda en mal estado, $ 3.600 por no repararla en el plazo de intimación y $ 7.200 por reincidir.
$ 480 Es el precio de la reparación de un metro cuadrado de vereda, según la licitación de la IMM. Particulares cobran en torno a $ 1.000.
700 km. que se precisa arreglar
En Montevideo hay 3.345 kilómetros de vías: 100 kilómetros de las llamadas colectoras; 238 km. de arterias; 491 km. de calles céntricas; 1.500 km. de calles locales, y unos 1.000 km. de vías rurales.
El 30% del total de veredas que pertenecen a las redes primaria y secundaria necesitan reparación, según expuso el edil Fernando Benzano en la Junta de Montevideo al presentar a fines de 2005 el Plan Vereda. Necesitan reparación aproximadamente 32 kilómetros de vereda en las vías colectoras; 71 de las arterias, 147 de las céntricas y 452 de las locales. En total, suman unos 700 kilómetros de veredas cuya refacción es necesaria.
Si a esto se le suman los 1.000 kilómetros que componen las vías rurales, que en general no poseen veredas, podemos hablar de que el 51% de las vías de Montevideo necesita refacción, mantenimiento o construcción de sus veredas. Más de la mitad de las vías montevideanas poseen veredas en mal estado, o carecen de ellas.
Arreglar, protestar o mirar para otro lado
Cuando le preguntan por el hueco sin baldosas en la vereda de la esquina, Marta, que tiene un local de venta enfrente, comienza a indignarse. "La vereda en la esquina está rota desde hace 20 años, desde que pusieron el semáforo, sacando un árbol", afirma. En otra ocasión, la caída de un arreglo de mármol del alféizar de su ventana ocasionó una rotura de las baldosas, y las reparó. Pero las de la esquina, no. "No corresponde que lo arregle yo, si la rompieron ellos", afirmó.
Hace unos meses, una cuadrilla contratada por la Intendencia arregló la vereda en torno al árbol. Y dejaron roto junto al semáforo, según le dijeron "porque nos pagan por metro cuadrado". Entonces vio que ponían baldosas rajadas y se indignó. Llamó a la Intendencia a protestar, y no sirvió para nada. "Se arregla con dinero de todos, yo tengo derecho a protestar si se hace mal. Pero al final la burocracia te lleva a que termines por mirar para otro lado", dijo.
Junto al árbol, falta una tapa de hierro, que Marta no recuerda si era de OSE o de UTE. Durante días exhibió una muesca en el borde, porque empujaban con una palanca para robarla, hasta que lo consiguieron. Ahora hay un hueco de unos 30 centímetros, en el que ya vio a alguno meter el pie y caer.