AGUSTINA NAVARRO
En 2007 murieron 14 mujeres por causas vinculadas al embarazo o al parto. La tasa creció de 1,2 a 2,9. Se estima que ocho de estas muertes podrían haberse evitado. Sólo dos fueron consecuencia de abortos realizados en condiciones de riesgo.
En el año 2007 murieron 14 mujeres por causas derivadas del embarazo o el parto, lo que significa un aumento con respecto al 2006 -año en el que murieron seis mujeres-, que según las autoridades sanitarias podría explicarse por una mejora en los registro de la mortalidad materna. La tasa creció de 1,2 en 10.000 en 2006, a 2,9 en 10.000 en 2007. Estos datos serán presentados hoy, en el marco del Día Internacional de Acción de la Salud de la Mujer, por parte de la "Comisión Nacional para el Monitoreo y Reducción de las muertes de mujeres por causa de embarazo, parto, cesárea, puerperio y aborto", que fue creada en 2006 para contribuir a la vigilancia de esta problemática en todo el país.
Las complicaciones infecciosas son la principal causa de muerte materna, seguidas de los estados hipertensivos del embarazo. De las 14 muertes ocurridas en 2007, sólo dos fueron por complicaciones infecciosas derivadas de abortos provocados en condiciones de riesgo, representando el 14,3% del total. En 2006 también se registraron dos muertes a consecuencia de abortos, pero en ese año fueron el 33,3% del total.
Una de las mujeres que murió el año pasado tras practicarse un aborto tenía 18 años, era estudiante de Secundaria y como método abortivo utilizó un medicamento traído de Argentina denominado Oxaprost (Misoprostol con una cubierta de Diclofenac Sódico). El otro caso correspondió a una mujer de 27 años, con dos hijos, que utilizó Misoprostol para interrumpir su embarazo. Estas mujeres no acudieron a los servicios donde se implementa la normativa del MSP que establece cómo realizar la consulta pre y posaborto.
De las restantes muertes, cuatro ocurrieron durante el embarazo y ocho en el puerperio o período posterior al parto. El 63,6% de las mujeres fallecidas tenía un embarazo mal controlado y sólo dos se habían realizado la cantidad de controles recomendados.
Las edades de las mujeres que fallecieron oscilan entre los 18 y los 40 años. La mitad eran solteras y no vivían en pareja. De ellas, siete se atendían en ASSE, cinco en mutualistas, una en Sanidad de las FF.AA. y una en el Hospital Policial. De acuerdo a la información disponible, siete eran amas de casa, dos estudiantes de Secundaria, una empleada doméstica, una pensionista y dos desempleadas.
Luego de estudiar todos los casos, la comisión concluyó que ocho de las muertes registradas podían haberse evitado sólo con una consulta a tiempo. El informe sostiene que uno de los aspectos más dramáticos que surgen del estudio de la mortalidad materna es que su disminución "no necesariamente requiere la utilización de alta tecnología ni grandes inversiones, sino buenos niveles profesionales multidisciplinarios", pues la gran mayoría de las muertes maternas son evitables mediante la atención médica aplicada y oportuna.
Esta comisión -que funciona en la Dirección General de Salud- entiende que la muerte vinculada al embarazo y al parto es un problema grave, "independientemente del número de mujeres fallecidas por esta causa, ya que la gran mayoría corresponden a muertes evitables causadas por situaciones donde se expresa la inequidad de género y el avasallamiento de los derechos humanos". También sostiene que las consecuencias negativas de la mortalidad materna trascienden generaciones pues "cada vez que una mujer en edad reproductiva muere, los marcadores de mortalidad infantil, abandono escolar, drogadicción, violencia doméstica y pobreza aumentan sensiblemente", al tiempo que se disgregan las familias -cuyo núcleo generalmente es la mujer- y el círculo de la pobreza se perpetúa.
En el 2007, a consecuencia de estas 14 muertes maternas, quedaron 22 niños huérfanos, ocho de ellos recién nacidos.