BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA
Las bandas de los llamados "piratas del asfalto" atacan en hordas de hasta 20 delincuentes. Copan fábricas y asaltan camiones. Planifican sus robos "a pedido" por lo que la carga ya está "colocada" desde antes de sustraerla.
Así funciona este negocio que permite que en Argentina se roben entre 150 y 250 camiones por mes, que se sustraigan 175 millones de dólares en mercadería por año y que las empresas inviertan en seguridad en el transporte unos 200 millones de dólares, según coincidieron en afirmar empresas y aseguradores.
Para seguir con el negocio, los delincuentes aggiornaron sus modos de actuar: dos nuevas modalidades preocupan a los gerentes de seguridad de las empresas: "el camión troyano", que consiste directamente en el copamiento de plantas para robar, y "el boquetero móvil" (ubicar un vehículo de similares dimensiones al asaltado y desde ahí practicarle un agujero mientras el chofer es reducido).
La realidad no es la misma que la que castigó a las empresas en las honduras de la crisis de 2002, pero de la mejora experimentada en 2007, ahora el escenario volvió a ser preocupante. "Veníamos bastante bien, mejorando desde el año 2002; nos robaban 60 camiones al mes, pero ahora experimentamos un aumento del 30 por ciento", dijo el presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeac), que reúne a los transportistas del país.
No hay registros nacionales unificados de este delito, pero a falta de datos oficiales, liquidadores de siniestros, como José Luis Anselmi, de Anselmi Claims & Risk Management, tienen sus propios números: unos 200 camiones al mes.
La policía de la provincia de Buenos Aires, donde ocurre la mayoría de los ataques de los piratas del asfalto, sostiene en cambio que los robos llegan a los 70 mensuales en su zona. Aunque fuentes de la fuerza sostienen que se desarticularon tres grandes bandas, lo que representó un duro golpe a esta modalidad delictiva.
La mayoría de los robos en la capital federal de Argentina ocurre en la zona portuaria, en Barracas, en La Boca y en la salida de la avenida General Paz y Panamericana. En el conurbano, en cambio, según fuentes del gobierno bonaerense, en los últimos 40 días la mayor cantidad de robos se dio en Morón, Mercedes, La Matanza, San Isidro y Almirante Brown. La mayoría se da entre las tres de la madrugada y el mediodía. Las cargas elegidas son comestibles, cigarrillos y artículos electrónicos.
Tras la actuación policial, atrás quedaron las bandas poco organizadas. Hoy las que sobreviven cuentan con gran organización. Se manejan con tres células: la que ejecuta el robo y retiene a los choferes; la organizativa, que contrata a los ladrones y coloca la carga, y la que la compra sabiendo su procedencia ilegal.
Muchos de los integrantes de estas bandas tienen antecedentes en otros delitos como robo de autos, asalto a bancos y hasta secuestro extorsivo.
Los delincuentes están más organizados y sus victimarios buscan defenderse mejor. Los camiones de las grandes empresas ahora suelen estar equipados con rastreadores satelitales y botones de pánico. Además, la carga incluye lo que se llama un señuelo o "bicho", otro rastreador satelital o transmisor de radiofrecuencia que permite un seguimiento.
Claro que los delincuentes tienen sus antídotos. Utilizan bloqueadores de señales de celulares para evitar que los choferes den el alerta y se cuidan de desembalar la carga para descubrir los señuelos y destruirlos.