El momento de la verdad en la Escuela 96

Los compañeros de Pamela se reponen del shock

El lunes fueron muy pocos alumnos de los 656 que tiene la escuela número 96 de Cerro Pelado. La maestra de 6° año, es decir, la de Pamela, tampoco concurrió. Estaba muy conmovida. Todas las tardes acompañaba a la pequeña y a su hermano hasta cerca de su casa, ya que la parada está cerca de allí. A veces incluso conversaban hasta que pasaba el ómnibus.

La psicóloga Flavia Corbo fue el martes a reunirse con la maestra para "darle herramientas para contener a los alumnos y saber cómo pararse frente a ellos". En esa charla "ella pudo llorar, pudo expresar lo que sentía. Pero además estaba sorprendida porque era una niña común, con los problemitas habituales de pequeños de 11 años, muy compañera", cuenta.

El trabajo en la intimidad del aula empezó por la maestra explicando cómo se sentía y qué quería recordar de Pamela. Después se les pidió a los niños que hicieran lo mismo, con previa promesa de confidencialidad por parte de la docente y de la psicóloga.

"Muchos viven en el barrio y vieron cuando encontraron el cuerpo, cuando se lo llevaron, cuando la Policía medía... Estaban muy asustados", explica Corbo. De hecho, los temas latentes en el taller fueron el miedo y la inseguridad.

Desde "qué es una violación" hasta "por qué llamó a la Policía y no le dieron ayuda", fueron las preguntas de los niños. Según la asistente social Mercedes Velásquez, que trabajó en el seguimiento de estos escolares, "siempre hay que trabajar con la verdad porque están en un proceso de desarrollo y es necesario para que crezcan sanos. Pero tampoco se les explica más de lo que preguntan".

No obstante, la maestra y la psicóloga debieron abordar cuestiones tan complejas como la inocencia, el respeto del cuerpo y la intimidad, y cómo ante la falta de información en el barrio surgirían historias falsas sobre Pamela. "No pueden asociar a esa niña que mataron con ella. Tratamos de que se quedaran con la idea de Pamela como compañera, amiga, vecina. A la que sí conocieron", dice Corbo.

También trabajó con la maestra del hermano de Pamela. El abordaje con los pequeños de 8 años fue distinto, ya que lo que se les trató de transmitir es que no le pregunten sobre la hermana, una actitud propia de la curiosidad de los niños, sino que jugaran con él, lo entretuvieran. Pero todavía no se reintegró a las clases.

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