NUEVA DELHI - Dos emisarios del Dalai Lama, máxima autoridad del budismo tibetano, viajarán mañana a Pekín para reunirse con responsables del gobierno chino.
El viaje se produce luego de semanas de manifestaciones internacionales de apoyo a la causa del Tibet que empañaron la preparación de los Juegos Olímpicos organizados por primera vez en la República Popular y que serán inaugurados a comienzos de julio.
Si bien se trata de encuentros definidos "informales" por el gobierno tibetano en el exilio en India -que fue el que informó hoy sobre la misión- constituyen de hecho la primera reunión directa entre este gobierno y las autoridades de Pekín -que mantienen contactos desde 2002- en los últimos diez meses.
El Dalai Lama había ratificado recientemente su voluntad de reunirse con responsables chinos si esto podía contribuir a volver menos tensa la situación en el Tibet.
Las autoridades de Pekín, por su parte habían declarado disposición a entablar diálogos con emisarios del religioso budista después de las manifestaciones independentistas del pasado mes de marzo, que según denuncias opositoras fueron reprimidas ferozmente por fuerzas de Pekín, causando más de 200 muertos.
Los dos emisarios tibetanos son Lodi Gyaltsen Gyari y Envoy Kelsang Gyaltsen, y se encontraban hoy en Hong Kong, desde donde viajarán a Pekin para los encuentros.
Chhime Chhoekyapa, secretario del Dalai Lama, declaró que los enviados discutirán sobre la situación en las "áreas tibetanas", y precisó que "expresarán la preocupación del Dalai Lama acerca de la gestión por parte de las autoridades chinas de la situación en el Tíbet y aportarán sugerencias para llevar la paz a la región".
"Los dos enviados están autorizados a encontrar una solución satisfactoria al problema tibetano", tomando en cuenta que China "expresó públicamente y a los gobiernos del mundo su posición sobre la continuación del diálogo", dijo el gobierno tibetano en el exilio.
A pesar de esta apertura al diálogo, el gobierno comunista chino sigue acusando el Dalai Lama "y su pandilla" de haber fomentado los desórdenes en el Tibet, con la intención de sabotear la imagen publica de la República Popular en ocasión de los Juegos Olímpicos.
El Dalai Lama, por su parte, rechazó estas acusaciones, y se declaró dispuesto al diálogo con Pekín, escribiéndole incluso al presidente Hu Jintao para ofrecerle un encuentro bajo mediación internacional, con al única condición que se trate de una "discusión seria" y no de una reunión para calmar la opinión pública mundial.
Fuentes del gobierno tibetano en exilio, citadas por la prensa india, indicaron que no nutren grandes expectativas en cuanto a la eficacia de las reuniones que mantendrán sus emisarios, pero agregaron que el hecho de que se retome el diálogo interrumpido es de por sí una buena noticia.
ANSA