Por decisión Judicial, se procedió a la destrucción de 9.600.000 cigarrillos que habían sido incautados en el Puerto de Montevideo, en el interior de un contenedor que procedía de China. Sin embargo, las cajas, cartones y cajillas, tenían impreso como país de origen Malasia, adulterándose además, las habilitaciones sanitarias de países de la región a los que estaban destinados. El cargamento tenía un valor estimado en los U$S 500.000.
Para evitar efectos contaminantes para el medio ambiente, la destrucción se efectuó en forma controlada, a través de la utilización de maquinaria con molinillos que operan en una dependencia especialmente acondicionada para la labor por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo y bajo la supervisión de representantes del Juzgado a cargo.
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