Sus casas son objetos de atentados y sus familiares amenazados de muerte, algunos han sido rodeados por patotas y golpeados con botellas y palos, mordidos o heridos en la cabeza con piedras.
El incremento sostenido de ataques a policías en varios barrios, sobretodo del interior del país, preocupa a los comandos de varias jefaturas que no vislumbran a corto plazo una medida que logre cambiar la situación.
Hay que tener en cuenta las secuelas psicológicas que en estas situaciones sufren los funcionarios y que los afecta directamente en su rendimiento profesional. Los uniformados son cada vez menos respetados en algunas zonas donde efectuar un procedimiento es cada día más riesgoso. Los últimos casos tuvieron lugar en Río Negro, Paysandú y Canelones.
En la capital sanducera ya dos policías debieron mudarse por amenazas y ayer el Jefe de Policía de ese departamento se reunió con otro funcionario para darle su apoyo aunque la familia declaró que igual deberá abandonar la casa donde son apedreados constantemente.
Hay coincidencia en que la causa de estos desmanes, casi siempre protagonizados por menores e incluso jovencitas, es el consumo de la pasta base.
Esto incluso pone en una situación de "trampa" al funcionario y, de hecho, estos enfrentamientos han derivado en policías separados de sus cargos y en manos de la Justicia.
Así ocurrió en Canelones donde un policía hirió a un menor consumidor que entró a su casa a robarlo y forcejeó por el arma del funcionario. Está emplazado por la Justicia.
En Young, el martes, dos policías fueron lesionados y un patrullero dañado cuando se intentaba detener a tres mujeres y dos hombres que tiraban piedras y agredían a vecinos. Los uniformados detuvieron a los agresores en una casa en que se habían acuartelado.
Así, fueron procesados con prisión tres de los agresores por un delito de atentado especialmente agravado, un delito de violencia privada especialmente agravado y un delito de daños especialmente agravado, en tanto que dos menores fueron alojados en dependencias del INAU. "Es gente ya conocida que ha tenido varios enfrentamientos con la policía, pero históricamente han ocurrido estos hechos a los que un policía puede verse expuesto", dijo el Jefe de Policía de Río Negro, Juan Balbis a El País.
Paysandu. El jefe de Policía interino de Paysandú, Roque Arámbula, se reunió ayer con el funcionario cuya casa fue apedreada por menores, en dos oportunidades en la noche del domingo y que ya había sufrido agresiones previas el 25 de febrero y el 10 de marzo, según la denuncia por "amenazas, daños, violencia privada y atentado" presentada por el policía y su esposa, el pasado lunes. Interiorizarse de la situación del funcionario, transmitirle tranquilidad y ofrecerle ayuda en caso de que decida finalmente mudarse, fueron los objetivos del encuentro, explicó a El País, Arámbula. Familiares del policía evaluaron como positiva la reunión. "Nos dio seguridades y está dispuesto a respaldarnos", dijeron a El País. Igual, la familia considera que la solución será mudarse. Por su parte, Arámbula manifestó estar "dolido" por la situación. "Nuestra misión es proteger y resultamos siendo víctimas, estamos siendo lesionados". Por su parte el Jefe de Policía de Canelones, Sergio Guarteche, dijo en diálogo con El País que hay barrios como Colonia Nicolich, Paso Carrasco y Santa Teresita donde son comunes las agresiones a funcionarios.
"Tenemos casos de menores adictos que han roto los vidrios de comisarías, patrulleros e incluso el comisario de la Seccional 1a. ha recibido varias agresiones. Tenemos una atención psicológica constante de estos funcionarios que son lesionados", indicó Guarteche. (Producción: Gustavo Trinidad, Sandra Kanovich y Daniel Sosa Vignolo)
La opinión de los jefes
Sergio Guarteche
Jefe de Policía de Canelones
"Tenemos casos de menores adictos que han atacado a policías, han roto vidrios de comisarías, de patrulleros e incluso el comisario de la Seccional 1a. ha sido varias veces agredido".
Roque Arámbula
Jefe de Policía de PaysandÚ
"Estoy dolido por la situación registrada. Nuestra misión es proteger y resultamos siendo víctimas, estamos siendo lesionados. Duele mucho que algunas personas no comprendan nuestra labor".
Juan Balbis
Jefe de Policía de Río Negro
"Es gente ya conocida que ha tenido varios enfrentamientos con la Policía. Pero históricamente han ocurrido estos hechos a los que lamentablemente un policía puede verse expuesto".