Las claves de la masacre están en los estudios de laboratorio

| Investigación. Sin testigos ni sospechosos, los indicios tienen la palabra

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Pedro R. Clavijo

RENZO ROSSELLO

La Policía va tras una banda, con delincuentes expertos en el manejo del cuchillo. El móvil del robo parece claro, la desproporción de los homicidios es el dato que más sigue llamando la atención de los investigadores.

Entre dos y tres individuos. Al menos uno de ellos provisto de una potente arma de fuego. Tenían un vehículo propio, en el que llegaron y huyeron. Iban por el dinero, aunque no descartan que buscaran más cantidad u otros valores. Tenían "el dato" para golpear en esa estancia y no en otra. Las heridas cortantes que presentaban las víctimas, tanto las mortales como las otras, fueron realizadas con gran pericia. Al menos uno de ellos conocía los intrincados caminos rurales para desplazarse sin ser vistos.

Estas son algunas de las primeras conclusiones a las que arribaron los investigadores policiales en el cuádruple crimen de Puntas del Rosario. De momento no hay detenidos, ni sospechosos. Los esfuerzos del equipo de investigadores -participan efectivos de las comisarías 2a. y 17a., de la Dirección de Investigaciones de Colonia y de la Dirección Nacional de Policía Técnica- se concentran ahora en el entorno familiar. El plan es reconstruir, con el mayor grado de exactitud, lo que ocurrió en los días y horas previas al crimen.

EL CRIMEN. "Nuestro trabajo ahora consiste en incursionar en la parte familiar, no porque la familia constituya un factor de sospecha, sino porque necesitamos saber qué pasó en los momentos previos al hecho", explicó a El País el jefe de Policía de Colonia, Ruben Darío Peraza.

El jerarca policial coloniense definió esta etapa de la investigación como de "reunión de información". "No tengo sospechosos, ni detenidos", resumió.

Por lo pronto el trabajo de los médicos forenses -una junta encabezada por el conocido forense Guido Berro- aportó importante información acerca de la forma en que fue consumado el crimen múltiple.

Se descartó, por ejemplo, que las heridas que las víctimas presentaron en sus cuellos hayan sido mortales. En cambio sí lo fueron las heridas en la región del tórax, en el corazón concretamente, que presentaron las cuatro víctimas.

Alicia Schwyn (72) evidenció haber sido objeto de mayores tormentos, al igual que su hija Alicia Borrás Schwyn (32), ya que ambas presentaban un mayor número de heridas en el cuerpo. El compañero de esta mujer, que tenía tres meses de embarazo según confiaron familiares, Carlos Daniel Bentancourt (42), también presentaba otras heridas además de las que causaron su muerte. En cambio, el empleado de la estancia, Higinio Amílcar Mesa (74), que también fue maniatado y mantenido en una casa anexa a la casa principal, presentaba únicamente la herida mortal en la zona del corazón.

Otro dato significativo recogido de la escena del crimen fue que Alicia Borrás Schwyn fue apremiada y muerta en la habitación donde se encontraba la caja fuerte. Ello lleva a presumir que buena parte de las presiones para obtener información sobre el dinero u otros valores recayó sobre la mujer embarazada.

LOS SOSPECHOSOS. Si bien aún no existen como tales, la investigación se orienta a la construcción de perfiles.

Un dato de importancia en este capítulo es la información acerca de dinero y posesiones de la familia.

"Sabemos que el padre dejó veinte mil dólares, y en el correr de estos meses se fue tomando dinero para los trámites de sucesión, por lo que quedaban doce mil. Esto pudimos establecerlo a través de lo que nos dijo el hijo de la señora (Norberto Borrás Schwyn) que el domingo pasado almorzó con ella y hablaron del tema", apuntó el inspector Peraza.

Las hipótesis sobre las que trabajan los investigadores perfilan una banda de delincuentes. "Al menos uno de ellos tenía un arma de fuego potente, que debió utilizar para reducir a las personas. Hay que recordar que estaban atadas y para eso, la persona que los ató debió utilizar las dos manos mientras otro las mantenía bajo amenazas", apuntó el jerarca.

Los investigadores policiales no buscan, por ahora, delincuentes extraños a la zona o al departamento. "No es común acá un hecho así, pero estamos buscando entre personas que puedan moverse en el medio", apuntó el inspector Peraza.

Buena parte de las expectativas de los investigadores se centran en los resultados del trabajo que realiza Policía Técnica. Los peritos analizan los indicios levantados de las cuatro escenas del crimen en busca de huellas, dactilares o de pisadas, manchas de sangre y otros numerosos elementos recogidos, relevados o fotografiados en el curso de las siete horas de trabajo de campo. (Producción, Pedro R. Clavijo, en Colonia)

Los otros casos en Colonia

Los delitos de copamiento en zonas rurales no son frecuentes en Colonia. Sin embargo esta modalidad fue particularmente preocupante en 2004, cuando se registraron varios de estos casos.

El 14 de febrero de 2004 en Colonia Española, zona este del departamento, tuvo lugar el ataque a la familia Peters. Sus integrantes fueron maniatados y amordazados, los delincuentes robaron dinero.

31 de marzo de 2004. El homicidio de Juan García, un veterano jubilado que vivía solo, aún es recordado en la zona. Ocurrió en camino Concordia, a 5 kilómetros de Nueva Helvecia. El móvil fue robo.

4 de mayo de 2004. Otro homicidio, en este caso doble. Las víctimas Héctor Courdin y Blanca Ingold fueron muertos por disparos de arma de fuego y el móvil fue robo.

Como autores de estos hechos fueron procesados dos hermanos de apellido Beltrán, residentes en Rosario y con antecedentes por homicidio y copamiento. Ambos se encuentran en prisión desde 2006, según informaron las autoridades policiales.

Desafío para la policía

"No tengo sospechosos, ni detenidos", informó el jefe de Policía de Colonia, Ruben Darío Peraza Labat.

"De momento, para nosotros es un caso de copamiento con el móvil de robo".

"No es común un hecho como éste acá en el departamento, entre 2003 y 2004 hubo algunos casos en establecimientos rurales, pero que fueron aclarados por nosotros".

"Sin duda que los delincuentes tenían un vehículo propio. Había dos vehículos en el lugar que no fueron tocados por los delincuentes".

"La Policía Técnica trabajó siete horas (en la escena) y dispuso de lo mejor de la Policía uruguaya. Esperamos tener buenos resultados".

"Los familiares no están siendo investigados, sí se los consulta para ir conociendo el entorno y las relaciones de las víctimas".

"Sabemos que debemos tener prudencia y dentro de la urgencia, la paciencia de encaminar con orden el caso".

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