Lacalle va por los que quieren cosas bien hechas

Promesas. Desandar el IRPF y la reforma de la salud; cambiar la ley sindical

Sebastián Cabrera

Quiere que la próxima campaña se base en "valores". Promete "desandar" la reforma de la salud, "sustituir" el IRPF y mantener los consejos de salarios. Aunque dice que no es tiempo electoral, Lacalle inició su camino en la interna blanca.

"Aquí estamos, como en el verso de Borges, iguales pero distintos", apuntó el ex presidente Luis Alberto Lacalle en el debut de los almuerzos de ADM en 2008. La expectativa era grande: se trataba de su primera tribuna pública desde que confirmó que será el candidato presidencial del Herrerismo.

En una sala abarrotada, lo escuchaban dos ministros (Víctor Rossi y Héctor Lescano), muchos legisladores -la mayoría blancos, pero también frenteamplistas- y el ex presidente colorado Julio María Sanguinetti. También su futuro contrincante en la interna blanca, Jorge Larrañaga. No estaba Carmelo Vidalín.

Cuando le preguntaron qué cambió con respecto al Lacalle de 1989, respondió con emoción: "Tuve una vida linda y difícil. Estuve en lo alto del aplauso y en el hondo pozo de la calumnia. Conocí el éxito y el fracaso. Estoy igual en la ilusión, no me la han matado".

Sereno y por momentos con una amplia sonrisa, Lacalle reconoció algunas "cosas buenas" del gobierno y fue muy crítico con la inseguridad jurídica, la falta de inversiones, las ocupaciones y la violación a la propiedad. Habló de falta de libertades "cuando minorías imponen decisiones a mayorías", falta de libertad para elegir trabajo, escuela pública o privada.

En oposición al discurso del ministro Danilo Astori, Lacalle cree que hay menos inversiones de las deseables: "¿Vale la pena invertir y trabajar para un Estado glotón, dispendioso e injusto?". Hoy se vive "fuera de las normas, certezas y el Estado de Derecho", en un país donde hay "10.000 carritos y los maestros ganan $ 5.000", opinó.

A pesar de que el desempleo baja, Lacalle denunció que los empresarios "necesitan trabajadores y no los toman por las dificultades jurídicas y legales". Allí recogió un aplauso cerrado de los empresarios, a quienes les pidió "responsabilidad social", además de "ganar dinero". Hubo golpes para los sindicatos: "La lucha de clases está pasada de época. No hay clase trabajadora. Hay trabajadores".

FUTURO. ¿Habría consejos de salarios con Lacalle (que eliminó el sistema en 1990)? El ex presidente despejó las dudas: "Tenemos que retomar el concepto de consejos de salarios, sí señor. Pero también hay que ir a la particularidad de cada empresa y la productividad". Un gobierno de Lacalle eliminará el IRPF por "injusto y fiscalista" y pondrá otro impuesto "con fuentes más justas de financiamiento". Dará detalles cuando presente el programa.

También piensa bajar la edad de imputabilidad, modificar la ley de libertad sindical y "desandar" la reforma de la salud: "Es un error mezclar el sistema mutual con el público. Lo que debe hacerse es invertir en el sistema público".

Intentó pararse como estadista: convocó a la "responsabilidad" a todos los ciudadanos, pidió "prudencia" al hacer las promesas electorales y una campaña "de muy alto nivel". Dijo que debe haber "madurez" para "reconocer lo que el otro hizo bien".

Lacalle quiere formar un espacio superior al Herrerismo. Y algo adelantó ayer: "Nace en el país una fuerte corriente de opinión que quiere que las cosas se hagan bien, que no le importa quién lo hace". Será una "fuerza importante en el futuro inmediato", que "puede tener carácter electoral", indicó.

Más valores y menos cifras económicas

El ex presidente Luis Alberto Lacalle es pesimista sobre la situación actual del país. Afirma que, más allá de las cifras económicas "buenas", los orientales están "desanimados por la falta de estímulos" y "desorientados" por la falta de una línea de conducta. "Mucha gente está apenada y triste, les vaya bien o mal. Hay una pobreza de carácter anímico y espiritual. Hasta se ha dudado de la viabilidad del país. Hay que abrir el camino a la esperanza", afirmó.

Entonces adelantó: "La esperanza se hace y se construye. Y la vamos a construir, a pesar de las dificultades". Lamentó que "la prosperidad de 2008 no llegue a todos".

En un discurso en el hotel Riviera que él mismo advirtió que se centraría en "reflexiones en voz alta" en vísperas del período electoral, se basó en una columna de Ignacio de Posadas para afirmar que la próxima campaña debe estar centrada en "valores compartidos" por todos los sectores. "Por un liberalismo ingenuo y un socialismo utópico, nos hemos ido enredando alrededor de cifras y mediciones económicas", admitió. Y dijo que las acciones de gobierno deben estar al servicio básicamente de tres valores: "Nación, familia y la persona".

También defendió su gobierno (1990-1994): dijo que en aquel momento se llegó al desempleo de 8,3%, hubo "prosperidad", "se vivió mejor" e incluso había "menos emigración".

Enfoques de Justicia y libertad

Luis Alberto Lacalle es locatario en ADM: casi todo su discurso recibió aplausos y más aplausos del empresariado. Allí estaban los presidentes de las cámaras de Industria y Comercio y de la Asociación Rural. Pero sorprendió la presencia de los ministros de Turismo y Transporte y de legisladores del Frente. El senador Carlos Baráibar explicó: "Vinimos porque queremos desmentir que el Frente quiere confrontar lo hecho por Tabaré Vázquez con lo hecho por Lacalle. No es el camino adecuado". A su juicio, el discurso de Lacalle mostró que el debate en los próximos dos años será entre dos visiones: "Los que creen que justicia es un derivado de libertad. Y los que creemos que el Estado debe arbitrar las condiciones para garantizar libertad y justicia".

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