Bogotá Agencias
Desoyendo las advertencias del ejército, Ingrid Betancourt partió hacia San Vicente del Caguán como parte de su campaña presidencial. Pocos kilómetros después fue interceptada y secuestrada por las FARC. De eso ya hace hoy seis años exactos.
El triste aniversario del secuestro de la ex candidata presidencial llega en medio de gestiones para la liberación de otros rehenes, anunciada por la guerrilla colombiana, y bajo la creciente preocupación de su familia por su precario estado de salud.
Habrá hoy diversos actos en Francia, donde el presidente Nicolas Sarkozy recibirá a los hijos y al ex esposo de Betancourt. Tambien se ofrecerá una misa en Colombia para recordar la ausencia de Ingrid, secuestrada el 23 de febrero de 2002. Este homenaje tendrá lugar luego de la histórica movilización mundial contra las FARC, el último 4 de febrero.
"La situación de Ingrid es bastante complicada, de urgencia, ella está pidiendo auxilio", afirma la madre de Betancourt, Yolanda Pulecio.
Es que las últimas pruebas de vida recogidas en noviembre pasado revelaron deteriorado estado físico y anímico, según revelaron un video, algunas fotos y una carta de Betancourt enviada a su madre.
En el video, se puede ver a Ingrid demacrada, con sus manos atadas, visiblemente desmejorada y abatida. No pronuncia palabra; se las guarda para la carta a su madre.
"Aquí vivimos muertos", resumió Ingrid su condición y la de sus compañeros de cautiverio en esa misiva a su madre. Mientras tanto, las gestiones y los reclamos para su liberación se acumulan pero sin lograr avances concretos. Aunque, en ese contexto, sí se han producido otras liberaciones como las de la ex compañera de fórmula de Betancourt, Clara Rojas, y la ex congresista Consuelo González, en enero pasado.
A ellas se sumarían otros cuatro rehenes (los ex congresistas Gloria Polanco, Orlando Beltrán y Luis Eladio Pérez; la identidad del cuarto no fue develada aunque se especula que podría tratarse del también ex legislador Jorge Gechem). Las liberaciones, anunciadas por las FARC a principios de febrero, aún no fueron confirmadas.
La familia Betancourt y sus allegados cifran sus esperanzas en que la presión internacional, encabezada por países como Francia, permitirá el regreso de Ingrid, que es ciudadana franco-colombiana. Esa misma presión internacional ha convertido a Betancourt en la rehén más famosa del mundo y la cara visible de un proceso tan largo como complejo.
Sin embargo, muchos creen que la notoriedad de Ingrid puede implicar también un riesgo. El comportamiento de su madre la ha vuelto "una mercancía que la tiene convertida en la `joya de la corona` y que por tanto obstaculiza su liberación", dice el comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, Freddy Padilla.
Pulecio ha criticado la postura del presidente colombiano Álvaro Uribe en el conflicto, lo acusa de entorpecer el canje humanitario de 43 rehenes por unos 500 guerrilleros presos.
En contrapartida, respalda -como muchos otros familiares de rehenes- la mediación del presidente venezolano Hugo Chávez, promovida y luego interrumpida por Uribe.
Ello ha provocado una disputa personal que afecta las relaciones entre Caracas y Bogotá. Entre peleas presidenciales, anuncios y gestiones de liberación, Ingrid sigue esperando.
Descartó a Chávez
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, rechazó tratar con el canciller francés, Bernard Kouchner, la posibilidad de reanudar la mediación del mandatario venezolano, Hugo Chávez, ante las FARC. Uribe, enemistado con Chávez, no dejó tocar el tema a Kouchner en su visita a Bogotá.