Gabriel Rebollo
"Suele ser un familiar quien lleva al niño al tráfico"
La ONG Arcoiris atendió a víctimas de explotación sexual. Su coordinador sostuvo que los procesamientos pueden ayudar en la superación del trauma. La mayor dificultad se da cuando la familia del niño está involucrada en el delito.
-¿Han recibido casos de víctimas de explotación sexual?
-Sí. Por ejemplo, dos chicos de 11 y 12 años, vinculados a redes de pornografía. Uno llegó hace un año y medio, se trabajó la parte emocional, su sexualidad, y ya egresó, pero el proceso judicial sigue, está siendo muy lento. En el otro, más reciente, la resolución judicial fue rápida pero la mamá está vinculada a la red y el trabajo es muy difícil.
-¿El impacto de la explotación sexual es distinto del abuso?
-Aquí en Uruguay no existen niños esclavizados para el comercio sexual. Aquí, quien acerca a un niño a una red de tráfico suele ser la propia familia: un hombre involucrado en el tráfico de pornografía o una mujer vinculada al trabajo de prostitución. El niño siente lo mismo que el que se vio involucrado en una situación de abuso sexual en su familia, que es que aquellas personas en las que confía, que supuestamente le quieren, le hacen cosas que le hacen sentirse mal.
-¿En qué ayuda la nueva ley a tu trabajo?
-Tiene consecuencias a nivel judicial. El proceso juega muchísimo a favor o en contra para que ese niño resuelva la situación que vivió. Si la persona queda libre para el niño es un perjuicio enorme.
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