Demanda laboral contra Club de Golf por U$S 1 millón

Caddies. Reclaman haberes por cinco años

SEBASTIÁN CABRERA

En pleno Punta Carretas, un conflicto laboral causa alarma en el Club de Golf. Auspiciados por el abogado Helios Sarthou, 42 asistentes de jugadores (caddies) presentarán una importante demanda laboral contra la institución.

La historia es curiosa y larga. El Club de Golf tiene unos 50 caddies, la mayoría de los cuales formaron un sindicato dos años atrás. Se trata de personas cuya función es llevar los palos de los jugadores y limpiar la pelota. Pero los más calificados también realizan asesoramiento y ayudan al jugador en la estrategia. En los hechos, no son empleados de los clubes de golf y se trata de una actividad que históricamente ha sido informal en Uruguay y en el exterior.

En el Club de Golf, la mayoría tiene entre 20 y 40 años, pertenece a hogares de bajos recursos y la institución suele brindarle asistencia social y pagarle algunas comidas. Desde el club se afirma que no hay una relación de dependencia y que "el patrón" es el jugador, quien le paga por el servicio brindado. Se argumenta que no existe control de asistencia ni de horas extras y que apenas el club se dedica a verificar que "no venga gente de afuera".

En cambio, los caddies y su abogado sostienen que sí hay una relación de dependencia y reclaman por derechos laborales impagos por el club -aguinaldo, salario vacacional y otros- en los últimos cinco años. Ese es el plazo en el que prescriben los créditos laborales impagos. A juicio de Sarthou, hay dos patronos: el club y los jugadores: "La realidad es que el club ofrece ese plantel de caddies necesario para cumplir el juego". Pero en el club están firmes y argumentan que "no se les debe nada".

Ya hubo dos audiencias de conciliación ante el Ministerio de Trabajo, sin acuerdo entre las partes. La segunda fue ayer y ahora el gremio se prepara para ir al juicio. Eso sucederá en unos diez días, pero igual quedó abierta "la posibilidad de buscar una solución", afirmó Sarthou.

Según las estimaciones del club, los reclamos ascenderían a un millón de dólares, dijo a El País el presidente de la institución, Fernando Etcheverry. En cambio, el abogado de los reclamantes afirma que "es aventurado" estimar una cifra.

ABUSO. "Son montos que directamente el club no dispone", alertó Etcheverry. El presidente opina que se trata de una demanda "infundada y abusiva", justo cuando estaban "haciendo esfuerzos para formalizar su actividad".

En 2007 el gobierno emitió un decreto donde se regula la actividad de los caddies y se establecen remuneraciones mínimas. En ese decreto, "queda implícita la idea de que hay una relación de aportación de los clubes", argumentó Sarthou.

Las autoridades del club tratan el tema con preocupación y sorpresa. Se da como un hecho que hay presiones externas: "Ellos saben que no les corresponde. Pero les dieron mucha manija, les prometieron determinada suma. Hay una motivación de generar un conflicto para obtener un provecho indebido. Es un conflicto artificial fomentado por terceros", denunció Etcheverry.

Hasta Tiger Woods le paga sueldo a su "caddie"

Además de figura empresarial y conocido rematador, Horacio Castells es amante del golf y vicepresidente del Club de Golf. Castells entiende que el tema de los caddies es "difícil en todo el mundo". Y explicó: "¿Quién es el patrón? El jugador. El caddie de Tiger Woods va en los premios de Tiger y le paga él. No le paga el club".

En Uruguay un caddie puede ganar entre $ 300 y $ 400 por vuelta, lo cual es abonado por el golfista. "Es muy normal que el caddie hable de `mi patrón`", sostuvo Castells. Por más que no sean empleados del club y, a partir de un decreto emitido el año pasado, el Club de Golf estudia la formalización de la actividad del caddie.

Pero Castells entiende que algunos caddies firmaron un documento "engañados" y dice que quiere ver "hasta qué punto" la demanda llega a la Justicia: "La confianza en el golf es fundamental. Y un caddie que hace una demanda, no está actuando correctamente. Ellos saben que el club no les debe nada y con los caddies que actúen mal no habrá solución".

Los problemas con los caddies no son exclusivos de Uruguay. En 2004, unos cien caddies y trabajadores del Golf Club de la Ciudad de Buenos Aires ocuparon el club en denuncia de "despidos encubiertos".

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