ALEJANDRO MENDIETA
Cuando el presidente Tabaré Vázquez necesita viajar en el helicóptero presidencial, el mayor aviador Washington Alejandro es quien se sienta detrás del timón de la aeronave "Delfín". También se encarga de transportar mandatarios extranjeros, ministros e inclusive realizar misiones de rescate.
Como comandante del Escuadrón Aéreo N° 5 de la Fuerza Aérea Uruguaya es quien transporta al presidente, aunque aclara que no es una exclusividad suya. "No tenemos una tripulación fija para esa misión. Lo que buscamos es que el escuadrón tenga pilotos calificados. Si uno es piloto comandante puede cumplir todas las misiones que se realizan con el helicóptero", dijo a El País.
Si él está presente en la Base Aérea N°1, "por delicadeza y responsabilidad" como jefe de la unidad, es quien realiza el vuelo. Pero si está enfermo o en el exterior, también hay otros pilotos calificados que se encargan de la tarea.
"Para todos nosotros es un honor y una gran responsabilidad transportar al presidente. Y es un vuelo al que la Fuerza Aérea apuesta mucho por lo estricto que se debe ser en cuanto a horarios y por la carga del pasajero que se lleva", agregó Alejandro.
Antes de viajar, los pilotos realizan un muy estricto plan de vuelo, en el que se revisan todos los aspectos de la aeronave por dentro y por fuera, se planea el recorrido y se toman en cuenta todos los imprevistos que puedan presentarse, para explorar de antemano la forma de solucionarlos. Esta necesaria rutina ha llevado a que el único accidente grave, con saldo fatal, que tuvo el Escuadrón haya sido hace 20 años.
¿MIEDO A VOLAR? Saber si algún presidente o ministro manifestó miedo a volar era una pregunta de rigor. Alejandro dijo que nunca tuvo que presenciar un caso de esos. "Al menos nunca lo manifestaron en nuestra presencia", agregó.
Sí relata que muchas veces le ha ofrecido, dada su condición de instructor, a varios de sus pasajeros VIP timonear un rato el helicóptero, pero la respuesta siempre ha sido negativa.
También recordó con una sonrisa cómplice el caso de algunos pasajeros que ante movimientos bruscos que causan las turbulencias, les ha cambiado la cara a una expresión de preocupación.
"Cuando se vuela con tormenta la turbulencia se siente mucho", dijo. A eso hay que sumarle ruidos normales de los controles en la aeronave, que en oídos de alguien inexperto pueden ser interpretados como algo negativo. "En esos momentos es normal que los pasajeros nos pregunten: ¿Está todo en orden? ¿No hay ningún problema?", relata el experimentado piloto.
HELICÓPTERO VS. AVIÓN. Alejandro también es piloto de avión, pero esa experiencia la abandonó cuando ingresó en el Escuadrón en 1992.
Ahora, asegura que no hay nada por lo que cambiaría el asiento de cualquiera de los cuatro modelos de helicóptero que tiene la Fuerza Aérea. "El helicóptero es mucho más exigente en cuanto al tipo de maniobras que permite", afirmó. Como ejemplo mencionó el vuelo estacionario cuando la aeronave queda suspendida en el aire. "Es lo que más le exige al piloto, aunque luego se transforme en una maniobra común. Esa es la base para todo el vuelo; despegar, aterrizar o rescatar a una víctima".
Perfil
Nombre: Washington Alejandro
Nació en: Tacuarembó
Profesión: Mayor Aviador e instructor de helicópteros
Otros datos: Es casado, con dos hijos. Tiene 40 años y le gusta leer, aunque no tiene un autor preferido.
Veinte minutos a punta
El Delfín es un helicóptero de origen francés incorporado por la Fuerza Aérea en 1998. Tiene una velocidad de crucero de 140 nudos (280 kilómetros por hora) lo que le permite viajar desde Carrasco a Bella Unión y nuevamente a Durazno sin necesidad de cargar combustible. Su estructura es de fibra de carbono, kevlar y teflón, lo que la convierte en una aeronave muy liviana y de gran potencia. La tripulación básica es de tres personas: piloto, copiloto y un ingeniero mecánico. Transporta hasta cinco pasajeros en modalidad VIP y hasta siete en modalidad standard. A Punta del Este llega en 20 minutos, a Durazno en 40, a Tacuarembó en una hora, y hasta Artigas, demora 1 hora con 15 minutos.
Las misiones más riesgosas se dan sobre el agua
Para actuar ante una emergencia, los pilotos tienen diferentes tiempos de respuesta. El mar es el medio que mayor dificultad tiene para la preparación de la aeronave. "Por la complejidad del agua, de día tenemos un tiempo de respuesta de media hora y si es de noche el doble. Mientras que si se trata de un accidente en el Aeropuerto de Carrasco, el helicóptero tiene que despegar en cinco minutos", afirmó Alejandro.
¿Por qué esa diferencia de tiempo? El piloto explicó que cuando se está sobre el mar no hay tiempo de planificar, siendo fundamental lo que se ha establecido en tierra. "El mar exige más a los pilotos. Uno tiene que ser consciente de antemano del rol que cumplirá cada miembro de la tripulación y de la vida que va a salvar".