MATÍAS CASTRO
En la columna de ayer se hablaba de que los medios de comunicación tenían una cuenta pendiente con la farándula, que consistía en fraccionarla de acuerdo a los grupos a los que se dirige. De acuerdo a esto se podría hablar de farándula infantil, adolescente, de adultos, para adultos, familiar, política y demás variantes. La idea consistía en que los medios de comunicación se especialicen en cada uno, tal como los canales de cable enfocan sus programaciones hacia grupos bien definidos, como las mujeres, los hombres, etc.
Pero a todas esas categorías se puede agregar una más: la farándula insoportable. Es la que se integra con los famosos más pesados, menos queridos y más oportunistas de todos. Ahí pueden entrar una gran cantidad de figuras, desde Wanda Nara y su ego tamaño familiar hasta Jennifer Aniston y sus agotadores intentos por figurar como una buena actriz, chica sexy, comediante y demás cosas que no logra, a pesar de que esgrime la bandera de "ex de Brad". También puede entrar Julian Weich, con su eterno aspecto de "soy el novio que tu madre querría para ti", Juan Darthés, con su inagotable berretín de cantor, Fabián Gianola, alias "El Hombre de los Detergentes en Polvo". Son pesados, insistentes y llevan años buscando ser reconocidos por vaya a saber qué motivos.
Hay que hacer una salvedad, Gianola, que a esta altura podría ofrecer un posgrado universitario en comerciales de jabones en polvo para amas de casa, al menos es reconocido por eso. Evidentemente las amas de casa simpatizan con él, y le hacen caso cuando un detergente blanquea la ropa de los chicos. Pero eso no lo hace menos insoportable.
Evidentemente, no todo el mundo los considera pesados, de lo contrario no ocuparían los lugares que tienen ni llegarían a su público, pero el suyo es un grupo aparte.