ROCHA. DÉBORAH FRIEDMANN
En la entrada de La Paloma ya se nota que el balneario está lleno. Unos 200 jóvenes hacen fila entre mochilas, valijas, termos y mates para poder registrarse en el camping La Aguada.
Lucía Domínguez, Martina Graf y Valentina Frones alquilaron una cabaña en octubre junto a otras ocho amigas de entre 17 y 18 años. Les cuesta $ 270 por persona y por día. Para algunas de ellas es "un poquito caro", pero de todos modos ya casi se olvidaron de eso y llegan con su mejor sonrisa.
El día anterior, cuentan, un conocido hizo cinco horas de fila para registrarse. Ellas tuvieron más suerte y con la reserva anticipada las atendieron más rápido; tuvieron que aguardar poco más de una hora.
El jueves había unas 1.800 personas en el complejo, indicó Ana Giménez. El día anterior tuvieron que habilitar unas 160 parcelas de "emergencia" que se van liberando a medida que quedan otras disponibles.
Operadores inmobiliarios, hoteleros y turistas coinciden en que el 1º de enero La Paloma "explotó" con la cantidad de veraneantes que llegaron. La amplia mayoría son uruguayos. Le siguen los argentinos y luego los brasileños, que vinieron en mayor proporción que en anteriores temporadas.
En los últimos días ingresaron a Rocha por el Chuy 14.500 turistas y 12.200 vehículos lo hicieron por el peaje de Garzón.
Las playas, la tranquilidad, los precios "menos caros" que en Punta y "la onda" son los motivos más repetidos por los turistas a la hora de decidir veranear en La Paloma.
La tradicional playa de La Balconada está repleta. "Esto parece Pocitos en el peor momento", afirma Juan, que vino de Montevideo por 20 días "como todos los años".
En la misma playa, Alejandra, que llegó con 11 amigos, coincide: "Hay mucha más gente que otros años", dice. Lo mismo considera Leticia, una de cuatro chicas que llegó por la primera quincena al balneario.
ALQUILADO. En La Paloma se ven numerosos carteles de "se alquila". Al parecer, muchos son engañosos: los propietarios que tienen arrendada sus casas en la primera quincena de enero los dejan para intentar que se ocupen más adelante.
Por estas horas, conseguir dónde alojarse en La Paloma es bastante complicado. Tres amigos preguntan en una inmobiliaria para alquilar una casa por cinco días. Les contestan que tienen sólo una a U$S 80 por día, pero que es verdaderamente lejos. La otra disponible cuesta U$S 4.000 la quincena, les dicen. Ellos sonríen y señalan que van a seguir buscando.
"Está alquilado casi la totalidad para la primera quincena. En cambio para la segunda se arrendó hasta ahora menos del 50%", dice Mercedes De los Santos de Inmobiliaria Josefina.
A pocos metros, en la inmobiliaria Punto Río tienen unas 15 propiedades aún disponibles. Arrendaron menos casas que a la misma altura del año pasado, aunque tienen más oferta, cuenta Fabricio.
Al igual que en Punta del Este, en La Paloma los precios de los alquileres subieron entre 10% y 20% respecto al verano pasado. Además, en el balneario rochense muchos propietarios aumentaron los valores cuando se percataron que quedaban pocas viviendas disponibles, cuenta De los Santos.
Sobre la calle principal, el Hotel del Cabo atiende a veraneantes que buscan, sobre todo, una estadía corta. "No tengo absolutamente nada para el sábado (por hoy)", dice Fernando Mier del hotel. "Tenemos casi todo enero completo. Para nosotros está mejor que el año pasado", afirma.
Minutos antes, una joven pareja había arrendado la última habitación disponible para esta noche y otro grupo había tenido la misma suerte con un bungalow.
Los precios en bares y restaurantes de La Paloma están más cerca de Montevideo que de los que hay que pagar en Punta del Este. En el restopub Perla Negra, por ejemplo, un chivito cuesta $ 110, una quesadilla $ 90 y un petit entrecot con guarnición $ 135.
A pocos metros, en Viola, la porción de rabas está a $ 90 y un pejerrey con fritas a $ 100. En el restaurante La Regata un chivito al plato para dos personas con bebidas para ambos sale $ 375 y un vacío $ 185. "Hay movimiento. De noche tenemos casi lleno todo el salón", dice Yair, uno de los empleados del local.
Pasadas las 15 horas todos los restaurantes tienen varias mesas con comensales. La mayoría son adolescentes y jóvenes que recién están empezando su día.
Lectura y comida para vacaciones
Uno de los comercios que más llama la atención de los veraneantes en La Paloma es "El supermercado del libro", que por estas horas liquida 30.000 ejemplares.
Allí se ofrecen cuentos para niños desde $ 30 y novelas a partir de $ 60. Esa librería salteña suele hacer liquidaciones en ciudades del interior, pero nunca habían llegado a la costa.
Este año se decidieron y optaron por La Paloma. Hasta ahora están contentos; la casa tiene un movimiento constante.
También en la calle principal de La Paloma la tienda Lolita estrena un local.
A la hora de comer, Alejandra, una veraneante recomienda "Primata" en La Aguada. En especial, dice, los calamares son de los mejores que ha probado.
Leticia, de Montevideo, dice que suele ir a Punto Sur, en Anaconda y también recomienda los mariscos.
A la hora de ir a bailar varios jóvenes dicen que van a Pogo y Primata.
En el verano también hay quejas: los del puesto de comidas de La Balconada esperaron un mes para que les conectaran la luz. Y los baños químicos brillan por su ausencia.
Andan con una sed bárbara
Cada día se venden 50.000 litros de cerveza en Rocha: "récord de los récords" según el distribuidor Gonzalo Staricco.
Señaló que "desde el 24 de diciembre al 4 de enero las ventas fueron superiores a todas las de enero de 2007, por eso decimos que es récord".
Hay boliches en la zona balnearia que tienen que ser asistidos a razón de 350 cajones diarios: 4.200 botellas.
"Estamos prácticamente sin dormir, superando las previsiones, esperemos que esto dure", dijo el distribuidor.
También la Pepsi lleva vendido más del doble que el año pasado.
Un elemento a tener en cuenta es que ya las bebidas salen más baratas en Uruguay que en Brasil, tanto los refrescos como la cerveza, por lo que el factor Chuy no está incidiendo en el comercio local.
Como (casi) siempre, los veraneantes se quejan de que las bebidas no salen muy frías. En Punta del Diablo, según el dueño del supermercado Bruno, se agotan rápidamente los 1.500 cajones de cerveza que trae cada camión. Calculó el consumo de agua envasada en los 36 mil litros. Además, cada día se venden 5.000 mil bolsas de hielo de tres kilos cada una.
Punta del Diablo colmado
ROCHA. EDUARDO GONZÁLEZ
Punta del Diablo está repleto. A las 12.000 personas estimadas en el balneario hay que sumarle los que llegan de los alrededores, como Santa Teresa, La Coronilla y Barra de Chuy. En horas pico se congregan más de 30.000 veraneantes.
La paella es el plato preferido en la zona, sobre todo de los crecientes brasileños, y uno de los estímulos para los visitantes "flotantes". El precio ronda los $ 210 por persona.
El dueño de un supermercado dijo que "están faltando los cortes de carne de calidad tales como colita de cuadril, precisamente lo que reclama el turista". El asado se comercializa a $ 75 el kilo y el consumo sobrepasa las previsiones, indicó.
La acumulación de acciones del gobierno departamental en los últimos dos años, permitirá una recuperación de la industria turística local, señaló a El País el director de turismo de la Intendencia de Rocha, Pedro Quartino.
Asimismo, el director de Hacienda de la comuna, Milton Ibarra, informó que llevan invertidos más de $ 25.000.000 en reparaciones de calles, bituminización y acondicionamiento general en las zonas turísticas de Punta del Diablo.