Nueva York - Más de un millón de personas fueron las primeras del mundo en festejar la entrada en el año 2008, cuando en Sidney se lanzaron "los fuegos artificiales más grandes de la historia" de la metrópolis australiana.
En Roma, el Papa Benedicto XVI terminó el año 2007 con un Te Deum en la basílica de San Pedro, evocando "los múltiples desafíos, ligados al espíritu de consumo y a la secularización, que afectan a los creyentes y a los hombres de buena voluntad".
Mientras, los neoyorquinos se preparaban el lunes para recibir 2008 en la plaza Times Square, donde cientos de miles se congregan cada año para la cuenta regresiva del año viejo y esperar la bajada de la tradicional bola de luces, que en esta ocasión festeja un siglo de vida.
En Rio de Janeiro, la famosa playa de Copacabana comenzó a recibir en la tarde del lunes miles de personas bajo una temperatura de 40 grados centígrados, a la espera del 2008 que se iniciará con un gran show pirotécnico.
En Montevideo, el encuentro previo a la llegada del nuevo año fue con miles de serpentinas y papel picado que fueron lanzados desde las oficinas en la Ciudad Vieja. Además, de vez en cuanto llovía un baldazo de agua de alguno de lo balcones o azoteas que sorprendía a más de un caminante.
El papa Benedicto XVI inaugurará el año 2008 con una misa en la mañana del martes consagrada a la paz, como hacen todos los soberanos pontífices desde hace cuarenta años.
Para el año 2008, que será testigo de la acogida en China de los Juegos Olímpicos, el presidente Hu Jintao hizo un llamamiento a la paz en el mundo y al desarrollo.
"Esperamos sinceramente que los pueblos de todas las naciones vivan bajo un mismo cielo azul en libertad, igualdad, armonía y gozo, beneficiándose de paz y desarrollo", declaró Hu en sus deseos para el año nuevo, citado por la agencia oficial china de noticias.
En Hong Kong, millares de personas soportaron un frío inhabitual para asisitir a los fuegos artificiales tirados desde el puerto de Victoria.
En Taiwán, a pesar del frío, más de 60.000 "juerguistas" esperaban alrededor del rascacielos Taipei 101, lugar de encuentro tradicional de Año Nuevo.
Fuegos artificiales de ocho minutos deben reunir a 160.000 personas frente al mar de Singapur.
La seguridad se reforzó en Bangkok, un año después de los atentados con bomba que dejaron tres muertos el 31 de diciembre de 2006, aunque la policía se mostró tranquilizadora, afirmando que no había nuevas amenazas para las cerca de 10.000 personas que esperaban en las calles de la capital tailandesa.
También en Irak millares de personas se congregaron en el centro de Bagdad para celebrar el Año Nuevo con bailes y cantos, constató un periodista de la AFP. Las calles del centro de la ciudad fueron cerradas al tránsito por la policía, desplegada en masa para garantizar la seguridad.
En Malasia, país mayoritariamente musulmán, el último día de las celebraciones de sus cincuenta años de independencia coincidía el lunes con la entrada en el año nuevo, festejado a golpe de fuegos artificiales.
En Karachi, puerto del sur de Pakistán, a los habitantes se les prohibió llevar a cabo sus tradicionales festejos en la playa, debido a las medidas de seguridad impuestas tras el asesinato de la dirigente de la oposición Benazir Bhutto.
AFP