PUNTA DEL ESTE | M. GALLARDO
La carrera de TC 2.000 que cerrará el campeonato de la categoría reina del automovilismo argentino el domingo 17 se aguarda con mucha expectativa en Punta del Este. Se espera que entre 20.000 y 25.000 personas acudan al balneario especialmente para la carrera, y que dejen U$S 2 millones en el balneario.
Sin embargo, las molestias que genera la organización para la competencia empezaron a ser denunciadas por residentes, comerciantes y turistas. Los inconvenientes habían sido anunciados por el argentino Pablo Peón, máximo directivo del TC 2.000, cuando en la presentación de la carrera anunció que visitaría uno a uno a todos los vecinos para pedirle disculpas por los inconvenientes antes, durante y después de la prueba.
No se sabe si las disculpas anticipadas de Peón se concretaron. Lo que es cierto es que la prueba, saludada por muchos como uno de los impactos más fuertes en materia de promoción del balneario de los últimos tiempos, se transforma con el correr de las horas en un gran dolor de cabeza para comerciantes y residentes de la zona.
Las medidas de seguridad incluyen la clausura de una vasta zona de la costa de Punta del Este que incluye a tres de las playas más concurridas del balneario: El Emir, Los Dedos y La Olla. El Emir es una playa ideal para esta época del año porque se encuentra a resguardo de los vientos que soplan con mucha intensidad.
Varios propietarios de apartamentos no ocultaron su malhumor cuando la Intendencia, mediante un comunicado emitido a media tarde de ayer, anunció a quienes se encuentren dentro del circuito que tienen plazo hasta la media mañana de hoy martes para poder sacar los automóviles de los garajes. A media mañana -la hora no fue precisada- la zona será cerrada a cal y canto. Se prohibirá el ingreso y la salida de los autos de los garajes en decenas de edificios alrededor del circuito hasta la noche del domingo.
A partir de la noche de hoy la zona de playa comprendida entre La Olla y El Emir quedará inhabilitada hasta que finalice la prueba automovilística.
Los inconvenientes comenzaron a notarse en los últimos días a medida que los organizadores de la prueba comenzaron a cerrar zonas y calles para la circulación de automotores y de personas. El tránsito hacia la península por la calle 24 y la rambla de Circunvalación por la zona este quedó cerrado hasta la calle 27. Lo mismo ocurre en sentido inverso hasta la parada 2 del bulevar Artigas. Sólo pueden ingresar los ómnibus interdepartamentales hasta la terminal. En medio del vallado -altas barreras de hormigón y tejido de alambre- quedaron varios comercios y sus propietarios aseguran que trabajan a pérdida porque nadie puede llegar a sus locales. "Espero que alguien me indemnice", dijo un empresario.
En tanto, propietarios de caros apartamentos sobre la Brava se quejan por no poder bajar a la playa. "¿Esto en pleno diciembre? Es el mes que vengo. Luego me tengo que ir porque alquilo el apartamento. ¿No podían hacerlo en octubre o noviembre?", se quejó un argentino.