AGUSTINA NAVARRO
Moléculas para desarrollar nuevos medicamentos y hasta ratones transgénicos forman parte de los proyectos del primer centro de investigación científica uruguayo con tecnología de punta, el Instituto Pasteur.
Entrar al Instituto Pasteur de Montevideo, ubicado en Malvín Norte, en un terreno lindero con la Facultad de Ciencias, es trasladarse a un mundo moderno, funcional y esterilizado, que contrasta con el entorno humilde y desangelado de esa barriada. Hace casi un año que fue inaugurado -el 8 de diciembre de 2006-, pero en los hechos recién empezó a funcionar efectivamente en febrero de este año.
La tecnología más avanzada fue instalada paulatinamente y hoy todas sus plataformas científicas están en funcionamiento. Tras un concurso internacional se encuentran trabajando en el centro tres grupos de jóvenes investigadores -uno de ellos encabezado por el uruguayo José Badano- y ya se realizó el llamado para dos nuevos equipos de científicos.
"Somos 87 personas trabajando en el instituto y puedo decir con orgullo que ya está en marcha", señaló a El País el director ejecutivo del instituto Guillermo Dighiero.
El centro tiene dos fines: ofrecer las tecnologías más modernas en biología a toda la comunidad académica regional y desarrollar una investigación original de excelencia. Para lograr el primer objetivo ya se están recibiendo investigadores argentinos, chilenos y brasileños en el marco del acuerdo Amsud-Pasteur, un acuerdo entre 50 universidades de América Latina y el Instituto Pasteur de París.
En lo que refiere a la investigación científica, el instituto ha elegido dos campos de relevancia sanitaria: el cáncer y las enfermedades degenerativas y genéticamente transmisibles.
El Programa de Investigación en Cáncer se especializa en el estudio de los mecanismos moleculares de la transformación maligna y en el desarrollo de estrategias científicas que permitan avanzar en el control, tratamiento y diagnóstico de la biología del cáncer.
En el estudio de enfermedades neurodegenerativas trabajan en conjunto especialistas del Pasteur, del Clemente Estable y de la Facultad de Medicina para determinar el origen y el proceso de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, entre otras. El estudio de los mecanismos moleculares que llevan a la muerte neuronal permitirá desarrollar estrategias preventivas.
Por su parte, los equipos de jóvenes científicos están trabajando en la investigación de enfermedades genéticas, biología celular y en modelización de moléculas.
En ciencia se va despacio por lo que un año es muy poco tiempo para evaluar retornos. "Si se quiere hacer buena ciencia, lo primero es tener paciencia y saber que la ciencia tiene tiempos y que esos tiempos no se pueden acortar. Un instituto que recién empieza puede llegar a tener realmente descubrimientos o investigaciones originales no antes de tres o cuatro años", señaló Dighiero.
Se trabaja en la creación de medicamentos a partir de nuevas moléculas. "Se identifican genes que son patológicos y se trata de ver cómo se inhibe la expresión del gen y de su resultante "explicó Dighiero. "El instituto se va a especializar en ese tipo de cosas, pero no me pidan moléculas hasta dentro de cinco años", advierte.
Para contribuir a la investigación se están haciendo ratones transgénicos en un bioterio libre de patógenos.
CONVENIOS. Uno de los primeros convenios que firmó el Pasteur fue con el ministerio de Ganadería, para trabajar en la leucosis bovina. Esta enfermedad es producida por un retrovirus que provoca una enfermedad de muy lenta evolución que afecta al ganado lechero. Este proyecto intenta determinar la incidencia de este mal en el ganado, generar un test de seropositividad para detectarlo y una investigación a fondo del virus, pues estos descubrimientos podrían aplicarse en humanos en el tratamiento de cierto tipo de leucemia.
El instituto también trabaja estrechamente con el MSP para quien va a construir un laboratorio para el control de medicamentos biotecnológicos.
También existen convenios de cooperación con las facul-tades de Ciencias, Medicina, Agronomía, Veterinaria y Química. Internacionalmente también se coopera con Argentina, Brasil y Chile y se instaló en el instituto un laboratorio internacional asociado al Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS).
En lo que tiene que ver con la interacción con empresas del sector farmacéutico, Dighiero dijo que ya se instaló una empresa del laboratorio Celsius y hay dos firmas más que están en negociación con ese fin.
"Es nuestro objetivo ofrecer las condiciones a las empresas industriales de medicamentos para que ellos puedan realizar proyectos", dijo Dighiero.
Nuevo centro en Uruguay
En 2008 comenzará en Montevideo la construcción de un centro con tecnología de detección precoz de tumores y enfermedades neurológicas para el que el gobierno ya asignó U$S 2 millones y busca nuevos recursos.
El científico uruguayo Henry Engler estará a cargo del Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (Cudim) donde se aplicará la llamada técnica PET desarrollada en Suecia que contribuye al diagnóstico de enfermedades como Alzheimer, Parkinson, focos de epilepsia y también tumores.
Científico "repatriado" encontró un lugar
José Badano es el primer científico uruguayo que revirtió la constante fuga de cerebros y volvió a Uruguay gracias al programa de Jóvenes Investigadores. Este concurso implica un contrato por cinco años y U$S 500.000 para financiar su investigación que se centra en el raro síndrome llamado de Bardet-Biedl.
Badano dijo a El País que el presupuesto del que dispone no tiene precedentes en la región, pero aún no es suficiente para desarrollar el trabajo que él pretende. Para aumentarlo debe aplicar a agencias financiadoras. "Si uno se queda quieto con esa plata no te da. La ventaja del Pasteur es que te da los recursos para conseguir los datos preliminares que te permiten poder aplicar para conseguir financiación", explicó.
En Montevideo, al igual que hizo en EE.UU. en la Universidad Johns Hopkins, Badano estudiará este síndrome causado por un mal funcionamiento de las cilias (organelos de las células) que desemboca en patologías como obesidad, asma, diabetes o retardo mental, entre otras.
Badano se integró al Instituto en abril y sus expectativas fueron colmadas en cuanto a la disponibilidad de tecnología y a los recursos humanos. El científico destacó el empuje que está teniendo en Uruguay la investigación con la creación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y el Pasteur.
Dijo que si bien el instituto no está funcionado al 100%, lo fundamental es que se cuenta con la tecnología y la gente adecuada.
La ciencia necesita inversión
El Instituto Pasteur de Montevideo maneja un presupuesto anual de U$S 1,5 millones, otorgado por el Estado.
"Es una suma interesante, pero probablemente, si este instituto se desarrolla no va a ser suficiente", sostiene Dighiero. A modo de ejemplo, el director señala el caso del Instituto Pasteur de Seúl, que fue creado hace dos años, y ya tiene un presupuesto anual de U$S 16 millones.
"Es otro país, son otros salarios, son otros costos. Pero tenemos que convencernos de que si realmente queremos progresar tenemos que invertir y todas estas cosas son costosas", dijo Dighiero, quien reconoce que la situación ha mejorado últimamente, pero cree que no ha sido suficiente.
"Este gobierno se comprometió a llegar al 1% del PIB, es un paso importante si lo logramos", señala.