ALEJANDRO RODRÍGUEZ
Los escolares se adueñaron de la Cámara de Diputados. Noventa y nueve niños y niñas presentaron propuestas para mejorar la educación, el medioambiente y la alimentación. Votaron enviarlas a los ministerios y las intendencias.
Las barras estaban repletas. Ninguna interpelación o proyecto de ley había concitado tanta atención entre los asistentes. Padres, docentes, compañeros de clase y una veintena de legisladores vieron a los chicos ganadores del certamen "Si yo fuera diputado" desenvolverse en la Cámara.
Abril Martorell Risso, una escolar de sexto año de la escuela 131 Santiago de Chile de Montevideo (Maldonado y Ciudadela), recibió el primer premio. Su propuesta fue evaluada como la mejor de las 99 iniciativas que ganaron el concurso.
Escuchó su nombre por los parlantes del recinto, pero permaneció quieta por unos segundos. Se puso algo nerviosa y sus compañeros "diputados" que la rodeaban en la Cámara comenzaron a aplaudirla. Las barras y los legisladores continuaron la ovación.
Abril se puso de pie y saludó. Después se sentó, tomó una carpeta en la que tenía unas hojas con su propuesta y la leyó. El resto de los niños, todos vestidos con túnica blanca y moña azul, la escucharon con atención.
Según la propuesta de Abril, cada escuela debería tener una "asamblea deliberativa" en la que un par de veces al mes se reúnan padres, maestros y alumnos para resolver cómo enseñar algunos temas en clase. Los escolares tendrían dos delegados por clase y discutirían con el resto de la comunidad académica y con los padres los problemas que afectan el funcionamiento de la escuela.
Esta suerte de cogobierno escolar que presentó Abril fue muy aplaudido.
El presidente de la Cámara, Enrique Pintado, que organizó el concurso, la felicitó y la invitó a tomarse unas fotografías con los diputados en el centro del recinto. Luego, le cedió su asiento. Abril ocupó por más de 10 minutos el sillón de la Presidencia de la Cámara.
Di pie, Pintado explicó al lado de Abril que todos los trabajos incluían problemas a resolver e iniciativas que necesitan ser estudiadas para decidir su implementación. Algunas de ellas debían ser remitidas a los ministros, otras a los intendentes municipales y a los directores de entes autónomos. Es por ello que solicitó que los 99 "diputados" escolares votaran que el Parlamento las remita a las autoridades competentes.
"Los diputados que estén a favor sírvanse levantar la mano", dijo Pintado, repitiendo las mismas palabras que utiliza en una sesión regular de la Cámara. Las manos de los 99 escolares se alzaron. "99 en 99. Unanimidad", celebró Pintado. La ovación fue generalizada.
DROGAS Y COMIDA. El segundo premio fue para Lucas Norry, de la escuela República del Perú de Toledo, Canelones. Su objetivo: que los chicos no se inicien en las drogas y el alcohol.
Para Lucas, la manera de hacerlo pasa por enseñar oficios en las escuelas luego del horario de clase a los mayores de 12 años. Sostuvo en Cámara que los menores que no prosiguen sus estudios en liceos o en la UTU terminan merodeando las escuelas y consumiendo drogas.
"Para financiar esto se necesita un impuesto", leyó Lucas desde su banca. "¡Pero no se asusten!", se apuró a decir, exhibiendo conocimiento de lo mal vistas que son este tipo de medidas. Explicó que los automóviles, los perfumes franceses, el aceite de oliva y los whiskys serían algunos de los productos gravados. El cruce de miradas risueñas entre los adultos abundaron.
El tercer premio fue para un grupo de niñas de la escuela Juan Ramón Jiménez, de Montevideo. La propuesta consistía en establecer límites a la cantidad de conservantes que tiene la "comida chatarra" que compran en las escuelas. Solicitaron que la publicidad de esos alimentos se televise fuera del horario de protección al menor y que se cobren multas a las empresas que no cumplan con las disposiciones.
Otros pocos escolares leyeron sus ideas. Todas fueron aplaudidas.
Una que dio mucho que hablar entre los legisladores de todos los partidos que participaron del encuentro fue la que expuso en sala la escolar Alejandra Gómez, de Salto. Su propuesta era sencilla: impulsar una ley para que los dueños de los terrenos baldíos se hicieran cargo de limpiar el predio. Si no lo hacían el Estado les expropiaría el terreno para utilizarlo en actividades que sirvan a la comunidad.
"¡Muy bien!", celebró el frenteamplista Eduardo Brenta mientras él y el resto de los presentes aplaudían.
Luego de que algunos chicos leyeran sus trabajos, Pintado los llamó uno a uno -en su mayoría niñas- para que los legisladores les entreguen un diploma en el centro de la Cámara.
Pintado se acercó a Abril y le explicó cómo el presidente de la Cámara debe concluir las sesiones.
"Se levanta la sesión", dijo Abril mientras disimulaba su nerviosa sonrisa y hacía sonar el timbre de la Cámara de Diputados. "Realmente es una fiesta de la democracia", resumió Pintado.
Como en las sesiones reales
Antes de que Enrique Pintado hiciera sonar el timbre de la Cámara para dar comienzo a la sesión, el panorama dentro del recinto no era muy diferente al que habitualmente uno puede encontrar en las sesiones.
Algunos escolares investidos de "diputados" dialogaban animadamente sin prestarle demasiada atención a lo que ocurría a su alrededor. Otros permanecían en silencio con su mirada perdida y, unos pocos, revisaban sus papales para poder leer sin errores el trabajo que habían presentado.
La mayoría miraba hacia las barras, saludaban a las personas conocidas y retomaban lo que estaban haciendo.
Algunas diferencias se notaban: no había rondas de mate entre los "diputados" y nadie hablaba por su teléfono celular.
"Yo quiero ser presidenta de la República", le confesó una escolar de Paysandú a Pintado cuando se acercó a saludarlo.
Por ahora, esto tampoco se ha visto en las sesiones.
Premios para los ganadores: bicicleta y viaje de fin de año
La Cámara de Diputados obsequió a los autores de los tres mejores trabajos del concurso "Si yo fuera diputado" una bicicleta y un viaje de fin de año para toda la clase. Los chicos están invitados a participar el domingo de la propuesta "Caminata por la escuela pública", en la que también participarán legisladores. Será a la hora 11, para todo público y sin costo. Saldrá del cruce de avenida Libertador y La Paz y terminará en el Parlamento. Los interesados deberán inscribirse en las sucursales Redpagos. Participarán del sorteo de un automóvil 0 kilómetro y una moto. El concurso y la caminata forman parte del proyecto "Produciendo Ciudadanía" que impulsa la Presidencia de la Cámara de Diputados.