El perfil de los cuatro soldados

La motivación económica pudo haber sido clave

Los cuatro soldados que fueron procesados por el juez Ricardo Míguez responden a un perfil clásico del personal subalterno de las Fuerzas Armadas. Ellos tienen entre ocho y doce años de servicio y se mantienen en la jerarquía menor. Después de todos esos años en el servicio activo no han concursado con éxito para el pasaje de grado, a cabo y sargento, lo que no les deja mucho margen para permanecer en la Fuerza Aérea. De acuerdo con los reglamentos internos, hay un límite de edad para permanecer en esos grados.

Los soldados no llegan a los 40 años de edad y residen en hogares de las inmediaciones de la base, en el norte del departamento de Montevideo.

Este es, en un gran porcentaje, el común denominador del personal subalterno de las Fuerzas Armadas. Y por eso se explica el gran entusiasmo por progresar mediante la participación en las misiones de paz de la ONU, adonde pueden ganar buen dinero: en un año pueden volverse al país con el equivalente a lo que percibirían en diez de servicio común.

Con este perfil, los soldados involucrados eran un blanco muy deseable para delincuentes. Cabe recordar que el recluso LDO, procesado por el mismo delito, posee antecedentes que lo vinculan al narcotráfico. En la órbita policial se cree que este delincuente era el que manejaba los contactos para "colocar" las armas sacadas de la base militar. La oferta en metálico por la sustracción de armas pudo haber sido muy tentadora.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar