Eloísa Capurro
-¿Cómo entró a trabajar en Google?
-La oportunidad me surgió a unos pocos meses de terminar mis estudios en Harvard, donde estudié una Maestría en Administración de Empresas. Allí fue donde recibí una invitación para participar en una entrevista telefónica con un representante de Google. Luego de varias entrevistas en Boston y Mountain View (en Silicon Valley), me hicieron una propuesta que no pude resistir.
-¿Cuál es su trabajo allí?
-Comencé en julio. Trabajo en el equipo PSO (Partner Solutions Organization), como encargado de desarrollar soluciones para socios de negocios estratégicos. La cantidad de horas que trabajo por día varía, según la etapa del proyecto. Se trabaja mucho, pero muy a gusto.
-¿Qué comodidades tienen?
-En Moutain View tenemos beneficios que simplifican la vida. Por ejemplo, la comida es gratis y también el servicio de lavandería y tintorería, que se encuentra acá mismo. También hay piletas, gimnasios y canchas de volley.
-La gente con la que trabaja ¿conoce Uruguay?
-Saben más o menos dónde está ubicado, pero los que entienden de fútbol saben algo más. Algunos han visitado Uruguay. El nuestro es un ambiente muy diverso, con gente de todos los continentes.
-¿Por qué eligió estudiar ingeniería?
-Lo sabía desde muy chico. Siempre me gustaron las ciencias y las matemáticas. No fue una decisión, yo sentía que ya estaba marcado mi camino. Si hubiera tenido otra carrera, hubiera elegido arquitectura o bioquímica, siempre en el área de las ciencias.
-¿Su familia lo apoyó?
-Siempre. La forma en que mis padres nos criaron a mi hermano y a mí me marcó. Ellos tenían la filosofía de hacer las cosas bien o no hacerlas. Nos enseñaron a encontrar las cosas que realmente nos gustaban y hacerlas con mucha pasión y excelencia.
-¿Siente que al entrar en Google se cumplió un sueño?
-Sin duda es un logro importante. Pero mi sueño es más a largo plazo. Quisiera aprovechar todo lo que he aprendido para mejorar la calidad de vida de la gente que más lo necesita. Y no simplemente la filantropía per se, sino realmente poner todo lo que uno tiene al servicio de los demás.
-¿Hacia dónde piensa que va la computación?
-Creo que en el futuro las computadoras no tendrán teclados ni mouse, sino que podrán escuchar y hablar, captar gestos, y tendrán la habilidad cognitiva suficiente como para entender nuestras intenciones. Los buscadores de hoy son muy primitivos. Hay mucho trabajo por delante, y habrá que remangarse.
-¿Es la primera vez que deja el país?
-Mi padre era diplomático uruguayo y tuvo destinos como Suiza, Corea del Sur, Estados Unidos. Entonces desde que nací he viajado por el mundo. Viví en New York y New Jersey antes de venirme a estudiar a EE.UU. Creo que la gente que ha viajado tiene más espíritu de aventura y menos miedo a dejar el país y empezar de nuevo.
-¿Extraña Uruguay?
-Dejar atrás lo que tenía en Uruguay no fue nada fácil. A pesar de viajar tanto, mi patria es Uruguay. Mi pasaporte es uruguayo y viví prácticamente la mitad de mi vida en Uruguay. Allí vive mi familia y amigos. Es lo que más extraño. Por eso cuando voy a visitar, lo primero que hago es juntarme con mi familia y amigos que, me esperan con un buen asado.
-¿Qué costumbres mantiene?
-El mate y el dulce de leche son las principales. Encontré una tienda que vende yerba y está a dos cuadras de mi casa. También sigo leyendo las noticias a través de Internet.
-Sus hijos ¿dónde piensa que van a nacer?
-El corazón un poco tira para los dos lados, así que tal vez lo que puedo hacer es tener uno acá y otro allá.
PERFIL
Nombre: Alejandro Goyén
Nació en: Montevideo
Edad: 33 años
Profesión: Ingeniero en informática
Otros datos: Vive a 30 minutos de San Francisco, una de sus ciudades favoritas
SOLIDARIDAD MUNDIAL
Un largo camino ha transitado Goyen desde aquella primera Commodore 64 que le regalaron a los 9 años. "Con esa computadora aprendí a programar en BASIC, copiando los listados de programas en revistas y grabándolos en cassettes", recuerda.
Entonces la computación era sólo un hobby pero luego, a los 19, se convirtió en profesión con su primer trabajo. Para él la pasión es lo fundamental. Por eso no cree que su caso sea extraordinario. "Uruguay tiene muchísimos talentos. Hay ingenieros uruguayos que son clase A y pueden competir a nivel mundial", opina. Y, a la hora de alejarse de las pantallas de su PC y su Mac, Goyen elige hacer ejercicio, mirar películas o leer libros.