El presidente de Bulgaria, Georgi Parvanov, firmó un decreto en virtud del cual indulta a los seis trabajadores sanitarios búlgaros condenados a cadena perpetua en Libia, que regresaron esta mañana a Sofía.
Las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino, condenados a cadena perpetua acusados de haber infectado en forma deliberada a 426 niños con el virus del HIV, fueron liberados a primera hora de la mañana y volaron a Sofía en un avión oficial francés junto a Cecilia Sarkozy, Ferrero-Waldner y Guéant.
La liberación de las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino es obra de Francia y de la Unión Europea, quienes realizaron gestiones en los últimos días para posibilitar la vuelta a su país de los seis inculpados.Según los expertos, el contagio se debió a las malas condiciones higiénicas del hospital de Benghasi.
A raíz de esto fueron condenados a muerte en 2004, pena que fue conmutada la semana última por cadena perpetua. Los acuerdos de extradición entre Libia y Bulgaria permitieron la salida de los acusados del país a primera hora de esta mañana. La semana pasada, los familiares de los niños infectados recibieron cuantiosas indemnizaciones.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, saludaron esta mañana el acuerdo que permitió el regreso a su país del personal sanitario que se encontraba presos desde hace ocho años en Libia.
En medios libios se habló anoche de que Sarkozy habría condicionado su viaje a Sirte, previsto para mañana para reunirse con el líder libio, Muammar el Gaddafi, a la partida de las enfermeras hacia su país. Según esas informaciones, Libia no realizó a cambio exigencias de tipo financiero, sino que tras la extradición se le asegurara una "normalización de las relaciones" entre su país y "todos los Estados de la Unión Europea".