Londres - La policía británica desactivó hoy una bomba que podría haber matado a cientos de personas en un área de teatros y clubes nocturnos del centro de Londres, al detectar un automóvil Mercedes cargado con una mezcla letal de gasolina, propano y clavos, dijeron las autoridades.
La bomba encontrada cerca de Piccadilly Circus tenía la potencia como para causar un ``daño importante o pérdida de vidas´´, matando a cientos de personas, manifestó el jefe de la policía antiterrorista Peter Clarke.
La nueva secretaria del Interior, Jacqui Smith, convocó a una reunión de emergencia de las máximas autoridades y luego dijo que el intento de ataque era ``terrorismo internacional´´.
La policía examinaba las imágenes tomadas por las cámaras de vigilancia a fin de encontrar al conductor del Mercedes, dijo Clarke.
Horas después del hallazgo, la policía cerró una de las principales calles que llevan al Hyde Park, en respuesta a informes sobre un vehículo sospechoso. Un portavoz policial dijo, no obstante, que no había nada que sugiriera de manera inmediata una conexión con el ataque dinamitero frustrado.
``Actualmente estamos enfrentando la amenaza más serie y persistente del terrorismo internacional a nuestra seguridad´´, expresó Smith. ``Esto refuerza la necesidad de que el público siga alerta ante la amenaza que enfrentamos constantemente´´.
Los agentes de seguridad llegaron al distrito de The Haymarket, al sur de Piccadilly Circus, después que el personal de una ambulancia vio que salía humo de un automóvil estacionado frente al edificio, dijo Clarke.
Las primeras fotografías del Mercedes de color verde claro metalizado mostraron un envase con gas propano cerca del vehículo. La puerta trasera estaba abierta. El automóvil fue sacado del área después que la policía desactivó los explosivos.
En la zona de Haymarket hay restaurantes, bares, un complejo de cine y teatros, y suele estar llena de gente.
La policía también investiga la posibilidad de que la conjura haya tenido una naturaleza delictiva.
En respuesta a lo sucedido, el gobierno estadounidense instó a sus ciudadanos en el extranjero a permanecer vigilantes, pero las autoridades dijeron que no existía una amenaza terrorista en Estados Unidos.
La policía británica indicó que no tenía sospechosos. Las autoridades pidieron a las personas que se encontraban en el área que llamaran a una línea de teléfono especial para ofrecer información, y cerraron la estación del subterráneo de Piccadilly Circus durante ocho horas, además de acordonar una zona de 10 cuadras alrededor.
Clarke dijo que la policía examinará las imágenes de una vasta red de cámaras de video en el centro de Londres equipada con un programa especial para reconocer las patentes de los automóviles. Sólo en el distrito de Westminster Council, que comprende al área de Piccadilly Circus y de Haymarket, hay cerca de 160 cámaras de seguridad.
Un funcionario de seguridad de Gran Bretaña expresó a la AP que existían similitudes entre el artefacto y las bombas usadas por los insurgentes iraquíes.
``El personal forense examina todavía el artefacto, pero una vez que sepamos más, conoceremos más sobre el tipo de individuos que están detrás de esto´´, dijo el funcionario, quien habló a condición del anonimato debido a la naturaleza delicada de los aspectos de seguridad.
El informante expresó que la agencia de inteligencia británica MI5 examinará posibles conexiones entre el incidente del viernes y al menos otras dos conjuras similares frustradas, entre ellas un plan de ataque a un club nocturno en el 2004 y un intento fraguado de utilizar limosinas que llevaban envases de gasolina para atacar blancos de Nueva York y Londres.
El primer ministro Gordon Brown, que asumió en su puesto el miércoles, manifestó que el incidente recordaba que Gran Bretaña enfrenta una ``amenaza seria y continua´´ y ``necesita estar alerta´´.
``Enfatizaré al gabinete que debe mantenerse la vigilancia en los próximos días´´, dijo Brown.
El incidente tuvo lugar una semana antes del segundo aniversario de los ataques dinamiteros del 7 de julio en Londres, que mataron a 52 pasajeros de un autobús y el subterráneo, además de los cuatro atacantes suicidas.
AP