Washington - El presidente estadounidense George W. Bush partió hoy de Washington e inició su gira por varios países europeos, que lo llevará a Alemania, donde participará en la cumbre del G8.
Bush pasará por la República Checa, Polonia y Bulgaria antes de llegar a Heiligendamn, Alemania el miércoles, para la cumbre del G8, que congregará a los países más industrializados del 6 al 8 de junio.
Al margen de la cumbre, el presidente estadounidense prevé mantener conversaciones bilaterales con el presidente ruso Vladimir Putin, el primer ministro británico Tony Blair y el flamante presidente francés Nicolas Sarkozy.
El viaje "será para mí la ocasión de ver a viejos amigos, de hacer nuevos amigos y de hablar de un programa fundado sobre la libertad y la obligación [...] de ayudar a aquellos que son menos felices que nosotros", declaró Bush a los periodistas, poco antes de partir.
Las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se crisparon considerablemente en los últimos tiempos, sobre todo tras el proyecto estadounidense de extender a Europa su escudo anti-misiles, y amenazan con influir negativamente en la visita de Bush a Europa y la cumbre del G8.
Bush sigue llamando "amigo" a Vladimir Putin, a pesar de que el presidente ruso lanzó recientemente violentos ataques contra el "imperialismo" estadounidense, llegando incluso a evocar el Tercer Reich, en lo que todo el mundo vio una analogía con Estados Unidos.
El encuentro con Blair será posiblemente el último encuentro entre Bush y el gran aliado británico ya a punto de marcharse. Será sin embargo el primer encuentro con Sarkozy desde que éste relevó a Jacques Chirac, con quien las relaciones eran tensas.
Durante la reunión del G8, Bush intentará convencer a Putin de que el proyecto estadounidense de desplegar en Europa su escudo antimisiles no es en contra de Rusia. El diálogo continuará a inicios de julio cuando Putin viaje a Estados Unidos y se hospede en la residencia familiar de Bush en Kennebunkport, Maine (noreste).
Además, abordará el estatuto de Kosovo, otro motivo de querella.
En los últimos días, Bush, presionado por la actitud rusa, reconoció desacuerdos entre ambos gobiernos y admitió la preocupación estadounidense sobre el estado de la democracia en Rusia. Pese a eso, no cesó de repetir que "la guerra fría terminó".
AFP