En los últimos años, San Pablo adoptó como una de las medidas para combatir la inseguridad la construcción de nuevas cárceles y el aumento de la población carcelaria. Pero al mismo tiempo, incrementó el control en la venta de las armas de fuego, profundizó en políticas de orientación comunitaria y descentralizó en la estructura policial las acciones preventivas y las represivas.
Esta mezcla de políticas conservadoras y progresistas son las que el sociólogo e investigador Gláucio Soares atribuye como responsable del descenso de la criminalidad en San Pablo, al tiempo que aumentaba en Brasil. Así lo desarrolla a lo largo de su sitio web Conjuntura Criminal.
Según el sitio, la tasa de homicidios en San Pablo descendió de 44 a 28,6 por cada 100 mil habitantes, en el período entre 1999 y 2004. En ese mismo lapso, en todo Brasil (menos San Pablo) ese índice creció de 21,2 a 26,6.
El experto prevé que, para fines de este año, la tasa de homicidios en San Pablo -considerada sin embargo como una de las ciudades más violentas de Brasil- sea menor a la de todo el país. Ni siquiera la matanza compartida entre el Primer Comando de la Capital (PCC) y la policía estatal, de mediados del año pasado, puede revertir esa tendencia, argumenta Soares en su página de Internet.
Aun así, San Pablo vive en las últimas semanas un nuevo tipo de violencia. Presuntos grupos de exterminio, que se desplazan en varios vehículos, están causando estragos entre la población joven y periférica. En menos de un mes, unos 25 jóvenes, sin antecedentes penales y sin que se pudiera detectar un móvil relacionado a la delincuencia, murieron baleados por estos grupos.
rio. En Rio de Janeiro, la violencia está más focalizada en las 600 favelas, la mayoría de las cuales están dominadas por bandas de narcotraficantes que se disputan el mercado a tiros. El mes pasado, la primera operación conjunta de la policía del estado con la Fuerza Nacional de Seguridad (de elite) contra uno de estos grupos, en la barriada conocida como Complexo do Alemo, terminó con seis transeúntes muertos.
Ayer, otro enfrentamiento entre traficantes y efectivos de seguridad, también en las favelas del Complexo do Alemo dejó un muerto y tres heridos ajenos a la situación (entre ellos, una profesora de liceo y una de sus alumnas). Rio tiene una tasa anual de homicidios de 50 cada 100 mil personas, pero ese índice se dispara a 94,3 si se toma la franja etaria que va de los 15 a los 24 años.
Más información: conjunturacriminal.blogspot.com