GUSTAVO PENADÉS
Según los trascendidos, la temporada de caza de brujas en el Palacio Municipal está que arde. Así lo afirman dirigentes de la Vertiente Artiguista y de otros sectores del Frente que se sienten agredidos por el MPP, supuestamente embarcado en una campaña de desplazamiento de dichos grupos.
No se ahorran los epítetos de grueso calibre, y se habla sin empacho de la "herencia maldita de Arana". Todo cambia, y los tiempos de la fraternal solidaridad son cosa del pasado.
Ahora el escándalo se proyecta más allá de lo municipal. Ya no se cuestiona con la gestión de Arana, y sus desastres emblemáticos, como el Hotel Carrasco, que no consigue resurgir de sus ruinas; ni su mucha "preocupación y poca ocupación", ni su atención privilegiada a la parte sur de la ciudad. Tampoco se trata de la "perspicacia " de haber firmado un convenio con Adeom causante de una deuda gigantesca.
El asunto hoy son los casinos municipales, los que arrojan pérdidas. Claro que la razón no hay que buscarla en un comportamiento de la Fortuna que, violando las reglas de azar privilegió a los montevideanos, sino a una gestión desastrosa. Oscuros negocios de arrendamiento de salas de juego y slots a precios exorbitantes; ubicaciones inapropiadas, etc, generaron un déficit millonario.
Ni se dio de comer a los niños ni se taparon los pozos. Se gastó y gasta el dinero de los montevideanos en subvencionar casinos. ¡Es de locos! Se pagan impuestos para que la Intendencia tenga casinos.
Ni qué decir que continúan las investigaciones para determinar las razones de los desatinos cometidos. Ausencia de visión comercial y errores para algunos; avivadas y corrupción para otros. Lo cierto es que día a día surgen elementos que afectan la ética del ex director municipal y de sus asesores, Pero expresábamos que el affaire excede la órbita municipal, ya que al señor Bengoa se le confiaron nada más ni nada menos que los casinos nacionales.
A su vez, uno de sus colaboradores más estrechos rige el otro organismo del Estado con injerencia en materia de juegos de azar: la Dirección de Loterías y Quinielas. Los directores se identifican con el grupo del ministro Astori, quien parece no haberse enterado de nada, o mejor dicho sí, ya que se suceden bajo cuerda reuniones para intentar reducir el impacto del escándalo.
Quizás exista alguna oculta razón para que el señor Ministro de Economía mantenga en su cargo a quien, por lo menos, puede tacharse de mal administrador -a estar a las denuncias del gremio de Casinos-, por no decir más. Si todo esto llama la atención, mayor perplejidad despierta la circunstancia de que para otras dos reparticiones recaudadoras -la DGI y la Aduana- Astori haya optado por personas que habían actuado en la denostada administración Batlle.
Lo que pasó y lo que pasa genera suspicacias. Jerarcas que no son recordados por sus aciertos premiados con cargos de mayor responsabilidad hasta ahora atornillados a sus asientos. El Ministro negociando para intentar salvarlos y sus colaboradores ensayando defensas increíbles.
No sabemos qué pasará en los próximos días, la Justicia Penal deberá intervenir y determinar las eventuales responsabilidades de los involucrados; pero, mientras tanto, sería sano que Astori cejara en su actitud y, en aras de la transparencia, adoptara otro proceder.
Ni se dio de comer a los niños ni se taparon los pozos. Se gastó y gasta el dinero de los montevideanos en subvencionar casinos.
¡ Es de locos!