Quito
Las elecciones para la Constituyente en Ecuador constituirán un plebiscito sobre la continuidad del presidente socialista, Rafael Correa, quien señaló que renunciará si no logra controlar la Asamblea, cuya instalación se definirá el 15 de abril.
Aunque al autorizar la consulta popular sobre la Constituyente el Congreso opositor decidió que ésta no podrá revocar el mandato de los legisladores ni del presidente, Correa reiteró el sábado que la Asamblea será de "plenos poderes", por lo que destituiría incluso a los magistrados de las altas cortes.
"Seré el primero en poner el cargo a disposición de la Asamblea", reafirmó el mandatario, advirtiendo empero que dimitirá automáticamente si el oficialismo pierde los comicios a manos de la oposición de derecha.
"Si la oposición gana la Asamblea, sencillamente yo me tengo que ir a la casa y tendrán de presidente otra vez a Lucio Gutiérrez", dijo. El ex mandatario, derrocado en abril de 2005, busca la restitución de sus derechos políticos para presidir la Constituyente.
Correa, quien no presentó candidatos en las legislativas de octubre, fue enfático en que no apelará al blindaje que impuso el Congreso para atornillarse en el poder.
Tras un mes de gobierno, el jefe de Estado tiene una popularidad del 71%, según la más reciente encuesta. Aún así, su anuncio reavivó los fantasmas de la inestabilidad política en Ecuador, que cada vez se parece más a una patología crónica. En medio de revueltas sociales, los últimos tres presidentes electos no han podido culminar sus mandatos. afp