Qué hemos hecho los uruguayos para merecer esto? ¿Por qué la tierra de Mario Benedetti y Eduardo Galeano, de don Alfredo Zitarrosa y de Eduardo Mateo, de Rodney Arismendi y Emilio Frugoni, de O.J. Morales y Egidio Arévalo Ríos, tiene que soportar en silencio esta afrenta? ¿Por qué tenemos, los orientales, que permanecer callados y genuflexos ante la inminente llegada al país del presidente de los Estados Unidos de América, el genocida, imperialista y enemigo de nuestro pueblo y de la América Latina toda, George W. Bush?
El presidente Tabaré Vázquez podrá haberle invitado a visitar Montevideo. Pero, al fin y al cabo, ¿tenía necesidad este siniestro personaje de aceptar la invitación que, seguramente a desgano y por una simple cortesía, le cursó nuestro progresista mandatario?
Es claro que lo hace a propósito. Y que algo esconde el maquiavélico representante del imperialismo opresor cuando resuelve llegar hasta nuestro paisito.
¿Querrá adueñarse de nuestros recursos acuíferos? ¿O tal vez llevarse a Gargano, para que la falta absoluta de diplomacia de nuestro canciller le permita ingresar en interminables conflictos con otras naciones del orbe, iniciando así nuevas e interminables guerras de consecuencias imposibles de predecir? ¿No vendrá a pedirnos, Dios nos libre y nos guarde, que le prestemos a José Díaz como asesor en materia de seguridad para poner un poco de orden en el convulsionado Irak?
Nunca se sabe con esta gentuza. ¿Qué puede buscar acá? ¿Impedir que los nietos de nuestros hijos puedan ver aplicada la largamente esperada reforma de salud en la que tan denodadamente trabaja nuestro gobierno? ¿Copiarnos el Plan de Emergencia que con tanta eficacia ha aplicado la ministra Arismendi y su equipo? ¿Secuestrar al Pepe Mujica para llevarlo como atracción a Walt Disney World? ¿Hablar con el ministro Víctor Rossi para ver si es posible reflotar PanAm con el mismo modelo con el que Uruguay ha logrado sostener Pluna? ¿O querrán pedirle ideas a Esteban Valenti acerca de cómo aumentar la tensión en zonas pacíficas del mundo utilizando, como única arma, un auto parlante y algunas consignas?
¿O será que no conforme con la firma de un TIFA, ahora quiere propinarnos un TLC? ¿Podrá llegar tan lejos?
¿Quién le dijo a este señor que los uruguayos queremos abrirnos al mundo, tener más oportunidades de trabajo para nosotros y nuestro hijos, captar más inversión y transformarnos, de una vez por todas, en el país que siempre pretendimos y nunca nos animamos a ser?
Yo lo arreglo fácil. Lo siento 10 minutos con Gargano y su pragmatismo, 10 minutos con Arismendi y su modernismo, 10 minutos con Mujica y sus verdades absolutas, y 10 minutos con Juan Castillo y sus muchachos. Les aseguro que Bush agarra el Air Force One y emprende el regreso. Y que ni él ni ningún inversor vuelven a pisar estas tierras. Faltaba más.