Santiago de Chile - Los tres oficiales extraditados a Chile por el secuestro de un ex agente de la pasada dictadura, proclamaron su inocencia y afirmaron que sus extradiciones obedecieron a presiones políticas, se informó hoy.
En una entrevista en el periódico El Mercurio, el coronel retirado Tomás Casella, actuando como vocero de sus dos colegas en servicio activo, negó cualquier participación en el secuestro y posterior asesinato del químico chileno Eugenio Berríos, cuyas osamentas aparecieron con dos balas en el cráneo en una playa en las afueras de Montevideo, el 2005.
Casella, el coronel Wellington Sarli y el teniente coronel Eduardo Radaelli, fueron extraditados a Chile en abril del 2006 y actualmente gozan de libertad provisional, pero con prohibición de abandonar el país. El juez Alejandro Madrid los procesó por asociación ilícita y por el secuestro de Berríos.
Dijo que en Uruguay ``fuimos investigados y declarados inocentes, pero en Chile esto adquirió un cariz político y por eso fuimos extraditados´´.
Preguntado si aludía a presiones políticas, respondió que la ex senadora Carmen Frei viajó a Uruguay y conversó con las máximas autoridades explicándoles la importancia de la extradición para aclarar la muerte de su padre, el ex presidente Eduardo Frei, en 1982.
Frei murió por complicaciones pos operatorias de una hernia al hiato. Se cree que fue envenenado con toxinas.
Madrid estableció que Berríos fue sacado de Chile para impedir que fuera interrogado en el proceso por la muerte del ex canciller chileno Orlando Letelier, en Washington, en 1976, asesinado por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional, la policía represiva para la que trabajaba el químico.
Casella admitió que estuvo en varios ocasiones con Berríos, pero aseguró que el chileno no estaba secuestrado y que un episodio de noviembre de 1992, en la que el químico huyó de la casa donde vivía, gritando que estaba secuestrado, obedeció a la mezcla de alcohol y antidepresivos que ingirió el agente, por lo que ``hizo cortocircuito´´.
Tras el episodio, Berríos volvió a desaparecer hasta que sus restos aparecieron en una playa, con dos balas en la cabeza.
Posteriores indagaciones judiciales en Chile, establecieron que Berríos produjo gas Sarín, el que habría sido utilizado contra algunos opositores a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Otras investigaciones concluyeron que las dictaduras militares de las décadas de los años setenta y ochenta colaboraron entre ellas --mediante la Operación Cóndor-- para perseguir y detener a izquierdistas que luego desaparecieron. Después actuaron para protegerse y permitir la huida a países vecinos de violadores a los derechos humanos para que no fueran detenidos.
AP
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