QUITO
Rafael Correa lleva solo 10 días como presidente de Ecuador, pero su anuncio de realizar una Constituyente ya generó en el país un estado de tensión ya conocido y padecido en el pasado.
Si el Congreso bloquea la consulta sobre una Constituyente convocada por Correa, Ecuador podría volver a verse sumido en una convulsión social. Los grupos indígenas -que en la última década propiciaron la caída de dos mandatarios, Abdalá Bucaram y Jamil Mahuad-, cinco grupos civiles y el partido oficialista Alianza País anunciaron ayer movilizaciones para impedir que el Legislativo opositor y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) saboteen la Constituyente.
El anuncio se produjo luego de que el martes el TSE enviara la propuesta de consulta al Congreso pese al rechazo de Correa a que la misma fuera avalada por el Parlamento, que ha condicionado su apoyo a que se realicen cambios al texto.
"Si el Congreso no tramita y el Tribunal no convoca a más tardar el fin de semana la consulta popular, habrá una rebelión indígena en todo el país", advirtió Humberto Cholango, presidente de la confederación quechua.
El presidente del Congreso, Jorge Cevallos, denunció "el irrespeto a la institucionalidad del Estado ecuatoriano, que está viviendo en los últimos días y con mayor fuerza en las últimas horas. El presidente Rafael Correa está sumiendo al país en el caos con su iniciativa``.
Mientras tanto, el gobierno restó importancia a la decisión del TSE, considerándola como un trámite interno para organizar la consulta, y negó haber sufrido una derrota. "La resolución final será la convocatoria a la consulta popular", aseguró el ministro del Interior, Gustavo Larrea.
El gobierno incluso ya previó fecha para el plebiscito constitucional: el 18 de marzo. afp y ap