¿Qué importa?

El Uruguay está cambiando. Y eso, vamos a reconocerlo de una vez por todas, se lo debemos al superior gobierno que nos gobierna.

Desconformes siempre hay. Ya sabemos que a los uruguayos nada nos viene bien. Pero lo importante es que los cambios no se detienen.

Por lo pronto, hasta que llegó la izquierda al poder, privatizar era mala palabra. ¿Cuánto tiempo perdimos discutiendo sobre la relevancia de la propiedad de las empresas públicas sobre la soberanía nacional? Hoy eso es pasado. De la mano de los ministros Astori y Rossi, el Estado uruguayo está a punto de liberarse del lastre que supone Pluna, enajenando el 75% de esta empresa pública a un inversor del que poco que sabe.

El gobierno no quiere hablar al respecto. Entiende que hay que cuidar el negocio y proteger al inversor, lo que algunos parecen no entender. ¿Es que nada les viene bien?

¿A quién le importa realmente saber cómo eligió el gobierno a FicusCapital como broker para la selección de un aspirante a comprar a la fundida aerolínea estatal?

¿Qué interesa, después de todo, si el comprador seleccionado por FicusCapital para Pluna está o no vinculado al mismo fondo de inversiones estadounidense (Advent International) que la misma FicusCapital seleccionó en su oportunidad para adquirir al Estado el Nuevo Banco Comercial?

¿Qué tiene que preocuparnos, como algún opositor llegó a sugerir, que mientras se negocia por Pluna el gobierno haya anunciado en estos días que a través del BROU otorgará buena parte del financiamiento que FicusCapital necesitaba -y no obtenía- para que el mismo gobierno le autorizara a explotar, junto a otros socios, una zona franca en la Aguada? ¿Y a quién le importa si este gobierno estaba o no, en su momento, en contra de las zonas francas y ahora ayuda con recursos públicos a instalarlas?

¿Qué relevancia puede tener que, según Brecha, la única cabeza visible del consorcio interesado en comprar Pluna sea un empresario que sería además director del Nuevo Banco Comercial? ¿Y que, también según Brecha, otro empresario y ejecutivo de FicusCapital, hubiera o no trabajado en el pasado para Advent International? ¿Y qué tiene que ver que el principal de FicusCapital, haya sido gerente general del Banco Comercial tras la caída de los hermanos Röhm y, tras el colapso final de la institución, haya sido designado gerente general del Nuevo Banco Comercial que creó el gobierno del ex presidente Batlle, en tiempos en que el entonces diputado y hoy ministro Víctor Rossi, acusaba públicamente al propio Elberse de cobrar un salario varias veces millonario por gestionar un banco fundido?

¿Qué importa, al fin y al cabo, si el Estado apenas se reserva el 25% de la aerolínea estatal en el negocio, cuando hasta hace algunos pocos años la misma izquierda que hoy nos gobierna no aceptaba siquiera ceder a privados el 49% de las empresas públicas?

¿Verdad que a nadie le importa?

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