"México corría el riesgo de ser dominado por los criminales"

| Dos meses después de su toma de posesión, el nuevo presidente de México, en una entrevista con EL PAÍS, hace balance de su gestión y de sus proyectos, que incluyen la lucha contra el narcotráfico. Y como prueba de ello, el sábado México extraditó a EE. UU., a 11 importantes capos de la droga. Además habla de ser un "outsider" en una región que giró hacia la centroizquierda: "La vuelta a regímenes autoritarios o a presidentes vitalicios debe preocupar a todo el mundo democrático", dice y se refiere a la Venezuela de Chávez

MÉXICO | EL PAÍS DE MADRID

-¿Corre el riesgo México de convertirse en una nueva Colombia, por el enorme poder de los carteles de narcotraficantes?

-Teníamos un enorme riesgo de presencia intolerable del crimen organizado. Las cifras de ejecuciones estaban superando las alcanzadas por Colombia en su momento crítico. Tenemos mucho que hacer. Afortunadamente, en el caso de Michoacán, los asesinatos con violencia vinculados al narcotráfico se han reducido casi en un 40% en comparación con los seis meses anteriores a nuestra presencia allí, y casi en un 70% en relación con el último mes, que fue verdaderamente crítico. Había un riesgo de que México se convirtiera, en América Latina, en un país dominado por la inseguridad y la violencia derivada de la actuación de los grupos criminales.

- ¿Hace falta una mayor colaboración de Estados Unidos en el combate contra el narcotráfico en México?

-En una ecuación muy elemental, no se puede lograr una reducción significativa en la oferta de droga si no hay una reducción significativa en la demanda. La sociedad de los Estados Unidos, por desgracia, es la mayor consumidora de droga en el mundo. Eso genera en México este fenómeno de tráfico de drogas tan intenso. Es un tema muy delicado y muy sensible, pero es una batalla que no puede ni debe darla México solo, y que requiere colaboración y corresponsabilidad de Estados Unidos. (El sábado, el Gobierno mexicano extraditó a Estados Unidos a 11 importantes capos del narcotráfico, buscados por la justicia estadounidense, entre ellos Osiel Cárdenas, jefe del cartel del Golfo, y Héctor El Güero, del cartel de Sinaloa. El embajador de Estados Unidos en México, Antonio Garza, calificó la medida de "suceso monumental e histórico en la batalla de nuestras naciones contra narcotraficantes y criminales").

-¿Cómo ve la relación con Estados Unidos en otras esferas, como la migración y la construcción del muro a lo largo de la frontera?

-Tenemos mucho que avanzar. La nueva configuración del Congreso estadounidense puede abrir una puerta para abordar el tema migratorio, que ha sido manejado con una animadversión social y política indebida. Me preocuparía mucho que la sociedad norteamericana terminará odiando o señalando a los mexicanos como enemigos. La migración es un fenómeno social inevitable que requiere ser regulado. La única solución es que México se desarrolle en condiciones de crecimiento, y que en vez de que la mano de obra se marche a Estados Unidos en busca de capital, venga la inversión a México.

-La lucha contra la pobreza fue otra promesa en su primer discurso como presidente. Y resulta que en las primeras semanas de su Gobierno ha subido el precio de la tortilla de maíz, elemento básico de la dieta alimenticia de los sectores populares.

-La complejidad de este asunto va mucho más allá de lo que pueda disponer el gobierno mexicano y me atrevería a decir que cualquier gobierno. En el mundo ha habido un aumento significativo de varios productos agrícolas. El maíz ha pasado en el mercado internacional de U$S 81 la tonelada a casi 160 en un par de meses. Vamos a ampliar las importaciones, queremos inundar el mercado mexicano de maíz para evitar la especulación. Seremos severos, enérgicos e implacables en los casos de abuso especulativo.

- Le quiero preguntar quién paga impuestos en México. ¿Pagan las grandes fortunas, los consorcios locales, los monopolios?

-Pagan impuestos, aunque la base fiscal de México es increíblemente reducida. En realidad, seguimos con un problema de recaudación a cargo de pocos contribuyentes, y necesitamos una reforma fiscal que amplíe la base de recaudación y nos permita aumentar el ingreso de las arcas públicas. En el caso de algunas grandes corporaciones que no pagaban impuestos o pagaban muy pocos, en el paquete fiscal que hemos aprobado en el Congreso se establecieron medidas que permiten terminar con ciertos mecanismos de elusión fiscal, o cortar ciertos procesos que permitían ingenierías fiscales de grandes corporaciones para evitar el pago de impuestos.

-Un ministro del anterior Gobierno dijo: `Si forzamos una verdadera reforma fiscal, los ricos nos tumban el Gobierno`. ¿Qué opinión le merece eso?

- Creo que el gobierno no está al vaivén de lo que digan uno o muchos empresarios o grupos económicos. En segundo lugar, una reforma fiscal en México tendría muchas aristas: desde luego, aumentar la responsabilidad recaudatoria de quienes tienen más ingresos, pero también ampliar la base fiscal y evitar una serie de excepciones que en México se han venido acumulando durante décadas. No sólo de grupos económicamente fuertes, sino de sectores con intereses políticos muy poderosos, que siguen representados en el Congreso y que quizá están en la raíz que ha impedido que México haya hecho una reforma fiscal verdadera.

-¿El enorme peso de los monopolios, públicos y privados, es un freno a la competencia y al crecimiento de la economía?

-Sí. Los monopolios públicos o privados son siempre frenos a la competencia, a la competitividad de los países y al bienestar de consumidores y productores. Hay que fortalecer las medidas de competencia, de apertura y de mercados que tiene un país, y fortalecer los órganos reguladores internos.

-¿Tiene el Gobierno mexicano la fuerza y capacidad suficientes para meter en vereda a estos monopolios tan poderosos?

-Hay instrumentos que tienen los poderes públicos, no sólo el presidente, sino el Congreso y el poder judicial. La clave es utilizarlos de una manera legal y sensata, que permita fortalecer la competitividad.

-Mirando al conjunto de América Latina, ¿se siente cómodo en un escenario donde la mayoría de Gobiernos son de centro-izquierda o de izquierda, de signo político opuesto al suyo?

-No tengo problemas con el vecindario. México tiene una posición muy importante en los ámbitos regionales, un liderazgo que ejercer, y lo haremos cabalmente. No me preocupan los signos ideológicos de uno u otro Gobierno. Pueden ser de izquierda, de derecha o de centro. Me preocupa el grado de avance o deterioro de las condiciones democráticas. La vuelta a regímenes autoritarios o a presidentes vitalicios debe preocupar a todo el mundo democrático.

-¿En quién está pensando, presidente?

-Me parece que... Si se confirma... la vuelta a un Gobierno vitalicio, por ejemplo, en Venezuela o en cualquier parte de América Latina, o del mundo, es un motivo de preocupación. Es un tema que compete a los venezolanos, pero debemos hacer una reflexión mucho mayor en el mundo democrático de la que ha suscitado hasta ahora.

Perfil

Nombre: Rafael Calderón

Nació: Morelia

Edad: 44 años

Otros datos: Abogado

Un presidente con un inicio complicado

El 2 de julio de 2006, Calderón se autoproclamó vencedor en las elecciones presidenciales mexicanas. Tres días después el organismo electoral confirmó esa presunción. Sin embargo, el candidato izquierdista, Andrés Manuel López Obrador habló de fraude electoral y exigió el recuento de los votos al tiempo que movilizaba a su base de miles de manifestantes en su apoyo, bloqueando los accesos a al Distrito Federal y entorpeciendo el centro de la capital por más de un mes.

Es miembro del conservador Partido de Acción Nacional (PAN). Recién el 5 de septiembre de 2006 fueron descartadas las impugnaciones. Su asunción estuvo marcada por esas tensiones con enfrentamientos retóricos y de violencia física entre sus seguidores y la oposición.

Católico practicante, Calderón es un férreo opositor al aborto, la eutanasia, a los métodos anticonceptivos y al matrimonio homosexual. Entre sus propuestas figuran policías fiscales, mejoramiento de la recaudación y un amplio programa de empleo.

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