Unas 600 personas al día van a Isla GorritI

Paseo. Disfrutar del paisaje y de la tranquilidad son los motivos para visitar el lugar

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Ricardo Figueredo

DÉBORAH FRIEDMANN

Son las 16 horas y definitivamente el paseo no es original. Las dos lanchas que están por salir hacia la Isla Gorriti van repletas de público. Es que para los visitantes el lugar ofrece tranquilidad y un paisaje único en Punta del Este.

Llegar a la isla en cualquiera de las dos empresas que realizan el traslado cuesta $ 150 ida y vuelta y lleva una media hora de viaje. Ambas firmas trasladan por día a unas 600 personas en cinco lanchas. A eso se le suman otros visitantes que se acercan a Gorriti en sus propias embarcaciones, aunque muchos optan por no bajar y quedarse a unos metros de la costa.

Antes de llegar a la playa, un grupo de jóvenes están sentados bajo los árboles. Parecen ser los típicos visitantes de Gorriti: heladerita con bebida y comida y ganas de mucha tranquilidad. Son María Laura y Juan Pablo, ambos montevideanos, y Felipe, un chileno.

"Vengo siempre que puedo. Esta playa es la mejor, por sus olas. Además, disfruto mucho del paseo en barco, sobre todo de venir y pasar por al lado de un crucero", señaló Juan Pablo, mientras buscaba algo de tomar en la heladerita. Cerveza, refrescos y medialunas, eran la comida elegida para pasar la tarde en la isla.

Felipe, en tanto, estaba más que contento con el paseo. "Es muy agradable, sobre todo por la tranquilidad", señaló. Además, dijo estar "muy impresionado" por el nivel de Punta del Este. "Es una isla de dinero en América Latina", definió.

Caminando hacia la playa, se escucha la música del parador Isla de Gorriti. El público es principalmente uruguayo, aunque este año recibieron más chilenos y brasileños. El restaurante está abierto todo el día y sus especialidades son los pescados y la picada de mariscos. La porción de rabas está a $ 190, la picada $ 300, mejillones a la provenzal a $ 150 y un chivito canadiense $ 190.

Ya en la arena, se ve tanto jóvenes como adultos mayores y familias.

Un grupo de Asunción conversa animadamente. Están por 15 días en Punta del Este, y cada vez que visitan el balneario, se hacen un par de escapadas a Gorriti. "El mar es lo mejor, es muy claro. Y también nos gusta poder ver las embarcaciones, en un clima de tranquilidad", señaló Neri Giménez, uno de ellos.

Es la segunda vez en el verano que vienen. La primera oportunidad no trajeron sombrilla y no la pasaron muy bien. Así que esta vez vinieron bien preparados.

Cerca de ellos, un grupo de jóvenes, la mayoría de La Plata, Argentina, están muy ocupados preparando una caipirinha. La isla es para ellos un paseo habitual. "Nos gusta el paisaje, la tranquilidad y la seguridad. Acá podés ir a bañarte tranquilo que nadie te roba. En Argentina, eso es impensable", comentó Constanza, una de las chicas.

Cada vez que van a Gorriti, este grupo lleva más o menos lo mismo: protector, guitarra, mate, medialunas, fernet, limón y "mucha onda". Y desde lejos se les nota que están más que divertidos.

Bastante más tranquilos están Gustavo y Antonella, dos españoles. Mientras ella dormita, el lee tranquilamente una revista. Es la primera vez que vienen a Gorriti y el paisaje los cautivó. De todos modos, Antonella desliza una crítica: la isla está "bastante dejada", señaló. En particular, se refirió a lo "poco cuidado" del camino hacia la playa y al trato que recibió en un "bolichito" en otra playa de la isla. "No tenían ni dónde hacer que nos sentáramos", comentó. De todos modos, piensa volver al lugar.

Para regresar de la isla a Punta del Este, la fila es bastante más larga que en el puerto. Los visitantes esperan pacientes la llegada de los barcos, sentados en las sillas de playa y degustando aún algo de comida que les sobró del paseo. "Valió la pena", comentan varios de regreso. Y hablan de, "un día de estos", volver a darse una vuelta por Gorriti.

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