Zapatero en el momento más crítico deL Mandato

| Debate. Ataque reveló error de la estrategia de diálogo del gobierno; buscan unión

Crisis. Zapatero visitó el sector del aeropuerto de Barajas destrozado por la bomba de ETA. 200x140
Crisis. Zapatero visitó el sector del aeropuerto de Barajas destrozado por la bomba de ETA.
AP

MADRID LA NACION/GDA Y AFP

El gobierno español inicia esta semana una ronda de contactos políticos en un intento por recuperar la unidad antiterrorista en el peor momento de la gestión del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Ocho días después del atentado de ETA en Barajas y en medio de públicas contradicciones, Zapatero no encuentra todavía el discurso para zanjar una crisis de credibilidad que acaba de sumar un nuevo elemento grotesco: ahora se sabe que, mientras el presidente auguraba el éxito de su diálogo con los terroristas, dirigentes de su partido pedían custodia, porque "sabían lo que se venía".

Semejante revelación es el regalo de Reyes que, a modo de zancadilla, acaba de hacer público el sindicato de custodias, muy cercano a la policía. Y que viene a decir que ni en el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se aceptaba lo que Zapatero, amparado en "información que no se puede revelar por cuestiones de Estado" pedía a España que creyera.

En ese clima enrarecido, el presidente negó el sábado que tuviera nada que revisar o de qué arrepentirse. "No hay aspecto alguno que permita decir que ha habido algún error", dijo Rodríguez Zapatero.

Contradijo así el consejo de realizar una autocrítica, que, a regañadientes y luego de días de creciente malestar popular, deslizaron en su partido. "Es indudable que (en el intento de negociación de paz), hubo un problema de información o de interlocución", había reconocido el secretario general del PSOE, José Blanco.

UNIDAD. Pero la incertidumbre -recién el sábado Zapatero confirmó que el diálogo con ETA había acabado- magulló todos los vínculos con la oposición y sobre todo con el PP. Incluso el rey Juan Carlos abogó por la "unidad" frente a la violencia terrorista, después de nueve meses de "proceso de paz", iniciado por el presidente del gobierno a partir de un alto el fuego permanente de ETA, criticado por el PP.

El presidente del gobierno eligió tomar el rumbo de la opinión pública que, en su gran mayoría -según un sondeo publicado ayer por El Mundo- es favorable a una suspensión definitiva o bien la suspensión de las negociaciones con ETA mientras el grupo independentista no renuncie a las armas.

El País de Madrid reveló ayer que representantes del gobierno se habían reunido con ETA a mediados de diciembre y tenían previsto un nuevo encuentro en enero o febrero, lo que da la pauta de que al menos parte del Ejecutivo desconocía que ETA preparaba un ataque.

Rodríguez Zapatero se explicará ante el parlamento el 15 de enero sobre la espinosa cuestión después de una serie de consultas que realizará, mañana y pasado, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con los jefes de los grupos parlamentarios.

El objetivo de la ronda es acercarse al principal partido vasco, el Partido Nacionalista Vasco, que hasta ahora se mantuvo apartado de los esfuerzos para hallar un final negociado del conflicto vasco.

Por su lado, Blanco reconoció ayer que el Gobierno tuvo un problema de información e incluso de interlocución en el proceso abierto tras la declaración de alto el fuego permanente por parte de ETA en marzo.

PERSONAL. Para Zapatero, el atentado que se cobró dos víctimas, fue también una derrota personal; él que siempre se mostró dialoguista.

Son muchos los interrogantes que deberá responder Zapatero en el Congreso, durante su comparecencia: ¿cómo ocurrió?, ¿qué pudo fallar para que el plan del presidente estallara horas después de ratificarlo?, ¿cómo reinventa ahora su perfil de dialoguista a ultranza para cambiarlo por el de perseguidor policial implacable?, ¿cómo reubica su discurso internacional en el que buscó ser adalid y bandera del más inimaginable de los diálogos?, ¿cómo fue que su gobierno, la banda separatista y partidos políticos, con la excepción del derechista PP, tejieron la ilusión de paz?

"Degollar a Bambi", titulaba ayer uno de sus comentarios el diario El Mundo. "Bambi" era el apelativo con el que se llamaba a Zapatero al comienzo de su mandato, al atribuírsele una pretendida ingenuidad.

Un impiadoso dicho repetido en estos días afirma que Zapatero "entró por Atocha (por el atentado que en 2004 puso fin al gobierno del PP) y va a salir por Barajas".

Ayuda para las dos víctimas de Ecuador

MADRID Les rindió homenaje el rey. Y el gobierno español prometió una indemnización de 240.000 euros (unos 319.000 dólares) a cada una de las dos familias, así como "toda la ayuda posible" para procurar papeles y trabajo a los parientes más cercanos de los inmigrantes ecuatorianos asesinados por ETA el 30 de diciembre.

Habían venido a España en busca de un futuro mejor. Y volvieron, dentro de una caja, a sus casas, en las localidades de Machala y Ambato, donde, según testimonios de quienes integraron el cortejo, muchos ni siquiera sabían de la existencia de la banda terrorista.

Carlos Alonso Palate tenía 35 años, vivía en Valencia hacía cuatro, era albañil y el sostén de una madre invidente y de dos hermanos que todavía están en Ecuador. La autopsia reveló que agonizó durante cinco minutos bajo los escombros antes de que su corazón dejara de latir.

Diego Armando Estacio tenía 19 años, una novia y el sueño de un futuro que financiaría con su trabajo en la construcción. Allí se quedó, debajo de una montaña de escombros que llevó 30 horas desmontar.

Las cifras

De los españoles considera que

el gobierno debe interrumpir en forma definitiva el diálogo con la banda terrorista vasca ETA.

Estimó que se deben suspender los contactos temporalmente y retomarlos sólo con la convicción de un desarme previo de ETA.

48%

33%

Continúa búsqueda de bomba

Las labores de desescombro continúan en el aeropuerto de Madrid, mientras que la policía sigue recabando datos y muestras de los coches que se recuperan a la espera de que se encuentren restos de la camioneta que hizo explosión en el atentado cometido por ETA el día 30.

En la denominada "zona cero" del atentado trabajan varias excavadoras que retiran restos de hierro y hormigón y los depositan en camiones que los llevan fuera del recinto.

Fuentes policiales detallaron que "parece que la camioneta-bomba quedó volatilizada, destrozada, a excepción probablemente del motor, que pudo salir despedido y aparecer en buenas condiciones".

El destrozo causado por el atentado atrajo a decenas de curiosos que se acercaron a los puntos de la "T4" desde los que se ven los trabajos de desescombro y realizaron fotos.

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