DÉBORAH FRIEDMANN
Música electrónica al volumen justo, champagne, modelos y un paisaje encantador. ¿El motivo? La presentación de Laguna Escondida, un emprendimiento inmobiliario en José Ignacio.
Para los más despistados, lo único estresante del evento fue encontrar al lugar. Sobre las 22 horas, varios autos daban vueltas por el camino hacia Laguna Garzón. La espera duró poco. Un conductor fue hacia la portera correcta y los demás lo siguieron aliviados.
La noche recién comenzaba, y los invitados ingresaron por una senda de tablas de madera. Las mujeres que habían optado por tacos altos respiraron contentas: la arena no es en esos casos una buena compañera.
Un cartel con la inscripción de "Laguna Escondida" daba la bienvenida. Varios empresarios argentinos, el manager de modelos Ricardo Piñeiro y un equipo de televisión de E! Entertainment conversaban animadamente en la sala VIP.
Mientras, los demás invitados disfrutaban del calor de la noche, con pinchos de pollo, bocaditos de lenguado y verduras, que acompañaban con tragos, whisky y champagne.
Los más ansiosos por ver el desfile de Piñeiro ya estaban sentados en varias decenas de sillas, sobre un gran deck de madera, con la pasarela en el centro. A pocos pasos, un espacio estaba preparado para bailar más tarde y una barra era de los lugares más concurridos de la fiesta.
Las invitadas, en su mayoría, habían optado por polleras o vestidos. Arabescos, rayas y mucho negro dominaban en la noche. Los collares eran los accesorios infaltables.
En los hombres predominaban los pantalones claros y las camisas celestes pálidas o las clásicas blancas.
Minutos antes de las 23, la música empezó a sonar alto y el desfile comenzó. Primero fue el turno de las mallas de baño. Brillos, rayas y lunares y el tradicional blanco fueron lo más visto en la pasada. Luego, mostraron vestidos y bermudas, muchos en colores pálidos, con plisados y volados y en telas bien livianas. Las transparencias, claro está, tampoco podían faltar. Los escotes fueron lo más aplaudido de la noche, junto con el saludo final de Piñeiro y las nueve modelos.
Después, la fiesta siguió con más música, tragos y mucha conversación. No hubo discursos ni una presentación oficial del emprendimiento (ver página B1), aunque era evidente que en las conversaciones informales el barrio privado diseñado por Carlos Ott -presente en el evento -era tema excluyente entre varios grupos.
Sobre la medianoche, los primeros invitados comenzaron a irse. En la mano se llevaban una remera y un brochure de Laguna Escondida.