MATÍAS CASTRO
Parece que está de moda ser bueno y solidario. Si uno es famoso, nada queda mejor que realizar la buena acción del día para ayudar a los pobres. Porque si se pueden elegir distintivos que marcaron el año para la farándula, uno de los más destacados será la oleada de buena voluntad y desparrame de amor hacia todo el mundo.
Enumerando rápidamente se encuentra en estos días a Dolly Parton y a Danny Glover. Yendo hacia atrás se puede encontrar a Ricky Martin, David Bisbal, Angelina Jolie y Brad Pitt. Por supuesto que estuvo también Madonna, que como acertadamente dijo el falso periodista Borat, "se compró un hijo" en África (le ofreció pintar de negro a un bebé blanco y vendérselo a bajo precio). Y finalmente, como broche de oro Latinoamericano, Shakira, la latina más internacional de todas, inauguró la Fundación Alas, que tendrá acciones en todo el continente. Además, como Embajadora de la Buena Voluntad de UNICEF aprovechó cada fecha de su gira para entrevistarse con los presidentes de cada país y hablar por los niños. Ricky Martin es otro preocupado por los niños.
Pero en su caso pasa lo mismo que con Bono. Cuando uno ve las fotos no puede evitar preguntarse qué estará pensando el presidente, cuando el famoso le dice "Vengo a pedirle para que no haya más niños con hambre". Es como si los famosos hubieran vuelto a su infancia para escribir cartas a Papá Noel.
En los casos en que se trata de donaciones o en que una figura aparece en un espectáculo para recaudar fondos, la acción es concreta. Pero claro que una persona que factura cientos de miles de dólares al año, o incluso millones, no parece estar muy autorizada para hablar de la desigualdad social. Ni aunque done un millón de dólares a una Ong en África.