El Partido Nacional buscará apelar a las "divisiones sociales" que genera el Frente Amplio en el gobierno para ensanchar su base electoral de cara a las próximas elecciones y trasmitir que "no hay uruguayos buenos y uruguayos malos".
Ese fue el mensaje que trasmitió el presidente del Directorio del Partido Nacional y líder de Alianza Nacional, el senador Jorge Larrañaga, cuando anoche inauguró una sede del sector en el centro de Montevideo que servirá de cuartel general hasta mayo de 2010, fecha de las elecciones municipales.
En su discurso, el líder blanco fustigó "el proceso de polarización" que supuestamente genera la izquierda al frente del gobierno. Manifestó que "a diferencia del Partido Nacional, el Frente Amplio gobierna para sus adherentes" y que la "receta de la confrontación no le permite ni permitirá mantener el poder".
Hizo referencia a la prédica de lucha de clases que embandera a algunos sectores de la coalición de gobierno y seña- ló los ofrecimientos de diálo- go que hicieran los dirigentes nacionalistas en distintas instancias.
"No somos ni de derecha ni de izquierda. Somos del Partido Nacional", exclamó en su convocatoria a expandir el caudal electoral blanco. Larrañaga hizo referencia a la conducción de los distintos ministerios como bastiones de los sectores frenteamplistas. Esa "división" provoca que "no haya coordi- nación de las políticas en el gobierno" y alienta, en su vi- sión, el surgimiento de sectorialismos.
Frente a varios cientos de adherentes, el senador apeló a "recorrer todos y cada uno de los rincones del país". "Salgamos de la trinchera sectorial para generar adhesiones", exclamó tras pedir que los blancos buscaran "jugar en la cancha social y cultural".
ATAQUES. En su alocución, el líder de Alianza Nacional criticó la reforma tributaria y ya formalizó como promesa electoral su derogación. "No va en línea con el país productivo", denunció al cuestionar los guarismos del IVA, los tributos del sector agropecuario y los gravámenes a las jubilaciones.
Abogó por retomar los acuerdos programáticos suscritos por todos los partidos políticos en febrero de 2005 y fustigó la conducción de los ministerios de Educación y Relaciones Exteriores.
Sobre el debate educativo organizado por el Ejecutivo de cara a la creación de una nuevo sistema de enseñanza, Larrañaga dijo que los principios esbozados por el Congreso Educativo "son contrarios a la libertad de educación".