ANTONIO LARRETA
Soy consciente del atrevimiento que implica corregirle una sola palabra a un hombre que vigila las suyas con el rigor y la delicadeza de Tomás de Mattos, pero la importancia del caso me decide a hacerlo. Se trata nada menos que del caso Bordaberry. De Mattos se conmueve con la fineza espiritual de la ministra Berrutti que califica de "tragedia" el impacto del desenlace del reciente episodio juduicial sobre la familia del dictador, pero asume por sí mismo la palabra "tragedia" y sin querer ennoblece al protagonista al convertirlo en un héroe trágico. La verdadera tragedia sucedió hace treinta años en Buenos Aires. Yo estaba en Madrid, pero hay una imagen de la historia que resume todo y es la del Toba inmovilizado pero lúcido rodeado por su mujer y sus cinco hijos enfrentados -todos- a la furia asesina de las fieras armadas. Ésa y el hallazgo de los cuerpos son dos imágenes, de algo que sí era una tragedia, decidida fríamente en un despacho de Montevideo unos días antes. Luego, en el entierro de las víctimas, un militar cualquiera arrebata de las manos de Mario Heber la bandera que iba a extender sobre el féretro del amigo y se la lleva como trofeo de guerra. Dos días después el Presidente de la República felicita al que se llevó la bandera con un telegrama de talante patriótico. El autor del texto no es un héroe trágico. Apenas es un villano de película.
Muchos compatriotas pueden haber quedado desconcertados por la alusión -del propio Bordaberry- a su vinculación con el carlismo. Aquí se les puede suponer una forma de franquismo, pero son una muestra mucho más antigua - y compleja- del catolicismo conservador, con un acento sinuoso en la monarquía pura y en la extrema derecha. Ya en sus inicios, se opusieron, a la libertad de imprenta, a la abolición de la Inquisición y a las medidad de las Cortes de Cádiz. Según declaraciones del propio Bordaberry se han solidarizado con él en estos mismos días. Existen. Tal vez como una sociedad secreta. Viví veinte años en España y nunca conocí un carlista, pero ahora creo que están disimulados.