BEIRUT - Cerca de 800.000 personas, según la Policía libanesa, y más de un millón, de acuerdo con los datos facilitados por dirigentes del movimiento chiita Hezbollah se manifestaron ayer en Beirut exigiendo la dimisión del gobierno del primer ministro libanés, Fuad Siniora.
Grupos de manifestantes bloquearon tras la manifestación todos los accesos al Palacio de Gobierno de Beirut, donde se encontraban reunidos el primer ministro, Fuad Siniora, y varios de los miembros de su gabinete.
El bloqueo fue finalmente levantado tras intensas negociaciones entre ambas partes, con la mediación de la embajada saudita en el Líbano. Tras la jornada, Siniora aseguró él y su gabinete permanecerán en el poder. "La única manera de hacer caer al gobierno es median-te el Parlamento. Cualquier otra cosa constituye un golpe de Estado", aseveró.
Entretanto, miles de manifestantes continúan su sentada simbólica en el centro de la ciudad con la esperanza de provocar la caída del actual Ejecutivo, que consideran prooccidental.
El movimiento de la oposición prosiria ha paralizado el país y ha provocado algunas contramanifestaciones como en la ciudad norte- ña de Trípoli, la segunda del país, en apoyo al gabinete de Siniora.
Beirut parece una ciudad fantasma con la mayoría de su población encerrada en sus casas y las calles turísticas de la capital completamente desiertas. EFE