LONDRES
El primer ministro británico, Tony Blair, se vio ayer envuelto en un confuso episodio durante una entrevista a la cadena Al-Jazeera en su flamante versión en inglés.
Blair fue entrevistado por el periodista David Frost, quien le dijo que la intervención occidental en ese país fue "hasta ahora un desastre".
Y el premier respondió: "Sí, pero tiene que entender que lo que le digo a la gente es: ¨¿Por qué la situación es tan difícil en Irak?". Y luego, responsabilizó al grupo Al-Qaeda, a los sunnitas y a las milicias respaldadas por Irán de la crisis en el país árabe.
¿Admitió que la situación de Irak es un desastre o no? Muchos medios lo interpretaron así ayer y la Cancillería británica debió salir a aclarar.
Blair "sólo estaba respondiendo de forma cortés antes de explicar su posición al respecto", dijo la Foreign Office en un comunicado.
Para la vocera oficial, las opiniones de Blair fueron malinterpretadas, ya que en ningún momento el mandatario "hizo algún tipo de admisión". "Considerar su respuesta como una forma de admisión es completamente ingenuo", señaló la portavoz.
La confusión verbal, sin embargo, fue aprovechada por la oposición a Blair.
Los liberales democráticos indicaron que el jefe del gobierno británico finalmente aceptó la "enormidad" de su errónea decisión al apoyar la guerra en Irak. "Hubiera sido muy difícil lo opuesto, ya que la estrategia fallida (de la guerra) se vuelve cada vez más clara", dijo Menzies Campbell, líder de los "lib-dems".
Para la BBC, las palabras de Blair indican que el jefe del gobierno ya sabe que no puede discutir con los periodistas sobre el tema de la escalada de violencia en Irak.
"Tony Blair sabe perfectamente que ya ha perdido su línea de argumento. Ahora parece querer enfocarse en la postura de responsabilizar del desastre a la insurgencia", agregó la emisora.
MEDIO ORIENTE. En la entrevista, Blair subrayó la importancia del "progreso" logrado en el proceso de paz en Oriente Medio, al ganarse la lla-mada "guerra contra el terrorismo".
Además, Blair justificó su idea de establecer diálogo con Siria e Irán para que ayuden a estabilizar Irak, aunque agregó que mientras estos países "mantengan su posición actual", no habrá negociación. Blair y George W. Bush han asegurado que tanto Teherán como Damasco apoyan los movimientos insurgentes en la región.