Lo reconozco. Soy desconfiado. ¿Y cómo no serlo? ¿Usted no desconfía cuando, desde el gobierno y desde el Pit-Cnt, se asegura que el paro por tiempo indeterminado de los transportistas de carga, la cena de un ex comandante en jefe del Ejército con dos dirigentes políticos y el diferendo de los distribuidores de bebidas con los trabajadores del sector forman parte de una suerte de mega-complot que busca desalojar a la izquierda del gobierno?
¿Usted no desconfía cuando la Intendencia de Maldonado, señalada por presuntas irregularidades en varios procesos licitatorios, también habla de la existencia de un complot contra la izquierda cuando un empresario denuncia en la Junta Departamental a una jerarca comunal por haberle pedido una presunta coima?
¿Hasta dónde llegará este tan sofisticado complot? ¿Quiénes formarán parte del mismo? ¿Todos los que piensan diferente de este gobierno?
¿Formarán también parte del complot los 200 productores de caña de azúcar de Bella Unión que acusan a la estatal Alur, propiedad de Ancap y de la Corporación Nacional del Desarrollo, de haber privilegiado a "compañeros" frentistas, sindicalistas y dirigentes presuntamente vinculados al vicepresidente de Ancap, Raúl Sendic, a la hora de regalar tierras en aquella zona del país? ¿Y el experimentado técnico del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que aseguró que el proyecto sucroalcoholero del gobierno, en el que el Estado ha invertido tantos millones de dólares de toda la sociedad, no es rentable en el mediano y largo plazo?
¿Y los funcionarios de Salud Pública, que viven en conflicto, afectando la atención de salud de los que menos tienen? ¿Y los trabajadores de la industria láctea, que para poner de rodillas a la industria obligan a empresas y tamberos a tirar leche en un país en el que hay hambre? ¿Y los empleados del Registro Civil, que se declararon en pre-conflicto, molestos porque la Intendencia de Montevideo quiere autorizar a celebrar casamientos en los centros comunales? ¿Ellos también? ¡Qué desilusión!
¿Y las "fuentes oficiales" que confiaron a algunos medios que el gobierno está manteniendo negociaciones con los hermanos Röhm, que son los mismos que estafaron a miles y miles de uruguayos? ¿Qué pretenden esas fuentes? ¿Hacernos creer que la izquierda que condenó a Jorge Batlle por tratar con esta gente y sus socios, ahora se sienta a la mesa con estos señores vaya a saber uno con qué fines? ¿Es que no tienen límites a la hora de desprestigiar a esta administración que impulsa el cambio y construye el Uruguay Productivo tan largamente anhelado por todos?
¿No será, ahora que lo pienso, que ENCE amagó tomarse los vientos para dañar el gobierno? ¿No será que Botnia no acepta relocalizar su planta por el mismo motivo? ¿No será que los argentinos nos cortan los puentes porque no quieren a la administración Vázquez? ¿No será que la Policía está dejando robar a diestra y siniestra, solamente para que los uruguayos nos enojemos con este gobierno y le demos la espalda? ¿No será que los niños pobres que vemos en las esquinas, hipotecando la infancia por una moneda que les permita volver a casa sin recibir una paliza, son simples instrumentos de la derecha y la oligarquía que no piden porque necesitan, sino porque alguien les paga para hacer de pobres y hacer ver que en este gobierno los niños no importan y los pobres tam-poco?
Qué horror. Está visto que ya no se puede confiar en nadie. Todos quieren derribar a este gobierno y, de paso, llevarse puesta la democracia que tanto esfuerzo nos costó recuperar, después que la derecha represora nos convenció que existían unos señores que eran guerrilleros, que ahora que lo pienso seguramente nunca existieron, ni pusieron una bomba, ni secuestraron a nadie, porque ellos pueden hacer un paro para defender la democracia, pero jamás la pondrían en peligro.
¿O será que de tanto escuchar a los voceros de este gobierno ya no sé ni lo que digo?