Bush preocupado pero se aferra a sus planes en Irak

| El presidente está presionado por la cercanía de las elecciones y ante un diagnóstico de desastre en el frente

WASHINGTON | AFP y AP

El presidente estadounidense George W. Bush subrayó ayer que Estados Unidos mantendrá sus objetivos en Irak, pese a las críticas por su gestión y el aumento de muertos en ese país, que han acaparado la campaña electoral de los comicios legislativos del 7 de noviembre. El mandatario reconoció el descontento popular por la intervención, pero insistió que aún es posible lograr la victoria.

En un mensaje que respondió a los cuestionamientos que recibe su administración por la política en Irak, Bush dijo que los "objetivos se mantienen sin cambios, pero somos flexibles en nuestros métodos para alcanzar esas metas".

"Así como el enemigo cambia de táctica, nosotros también las modificamos", aseguró durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, y sostuvo que el gobierno iraquí debe adoptar medidas audaces para hacer frente a la creciente violencia.

BAJAS. En ese sentido, Bush reconoció sentirse muy preocupado por la cantidad de muertes ocurridas durante el último mes en Irak.

Octubre es el mes más sangriento del año para los militares estadounidenses, superando los 76 muertos de abril, y se anuncia como uno de los más cruentos desde la invasión de Irak en 2003, donde están desplegados actualmente unos 140.000 soldados de Estados Unidos.

Las declaraciones surgen en momentos que no sólo la oposición demócrata, sino también republicanos y militares han lanzado severos dardos contra la gestión estadounidense en Irak. Todo eso cuando faltan sólo doce días para las elecciones legislativas, en las cuales el partido de Bush corre serio riesgo de perder el control del Congreso.

No obstante, Bush insistió en que es crucial lograr la victoria en el país árabe para derrotar al terrorismo. "Estamos ganando y vamos a ganar, a menos que nos vayamos antes de terminar la tarea".

El mandatario sostuvo que "derrotar a los terroristas en Irak es esencial para derrotar la causa del extremismo en el Medio Oriente".

"Las consecuencias en Irak tendrán un impacto decisivo en la seguridad" de Estados Unidos, consideró Bush.

A criterio del mandatario, un cronograma fijo de retiradas es muy parecido a una derrota. Pero varios críticos suponen que las tropas estadounidenses corren el riesgo de quedar entre fuegos de facciones rivales en Irak, aún en momentos que Bagdad intenta alcanzar un acuerdo que satisfaga los intereses de las tres confesiones presentes en el país: la mayoría chiita, y las minorías kurda y sunitas.

El presidente de Estados Unidos dijo que confía en el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, como "el hombre correcto" para hacer frente al complejo panorama de seguridad en Irak.

"Estamos presionando a los líderes iraquíes para que tomen medidas audaces para salvar a su país. Estamos dejándoles claro que la paciencia estadounidense no es ilimitada", dijo Bush, cuestionado incluso por republicanos que temen que la creciente impopularidad de la guerra en Irak dañe sus posibilidades en las elecciones.

En otro pasaje de su discurso, empero, Bush dijo que "no presionaremos a los iraquíes más de lo que puedan soportar".

IMPERIO. Bush reiteró ayer que los radicales islámicos pretenden crear un imperio que se extienda de "España a Indonesia", si Estados Unidos no derrota a los "terroristas o los extremistas" en Irak.

"Si no derrotamos a los terroristas o a los extremistas en Irak, van a lograr acceso a amplias reservas de petróleo y utilizar a Irak como base para derrotar a gobiernos moderados en todo Medio Oriente", alertó el presidente.

El 6 de octubre de 2005, en un discurso contra el islamismo radical, Bush ya había asegurado que si los extremistas controlaban Irak iban a "movilizar a las masas musulmanas (...) para establecer un imperio islámico que se extienda de España a Indonesia".

Encuesta

El 54% de los estadounidenses apoya el retiro total de Irak dentro de un año, según Gallup

Frases

"Sé que muchos estadounidenses no están satisfechos con la situación en Irak. Yo tampoco estoy satisfecho``.

"Sí estamos ganando, y sí vamos a ganar, a menos que nos retiremos antes de tiempo".

"Los estadounidenses no tienen intención alguna de tomar partido en una lucha sectaria o quedar entre dos fuegos (a merced de) facciones rivales``.

"Un cronograma fijo para la retirada significa, en mi opinión, una derrota``.

"Hemos señalado con claridad que la paciencia de Estados Unidos no es ilimitada (pero) no presionaremos al gobierno iraquí más de lo que pueda soportar``.

"Este mes hemos perdido a 93 soldados estadounidenses en Irak, la mayor cantidad desde octubre de 2005. Durante aproximadamente el mismo período, más de 300 efectivos de seguridad iraquíes han ofrendado sus vidas en la batalla. Los civiles iraquíes han sufrido una violencia incalificable a manos de terroristas, insurgentes, milicias ilegales, grupos armados y criminales``.

Contra los escuadrones de la muerte

Las fuerzas especiales del ejército iraquí y consejeros estadounidenses atacaron posiciones de los escuadrones de la muerte en Ciudad Sadr, al este de Bagdad, una acción reclamada desde hace tiempo por la comandancia estadounidense.

Según testigos, los enfrentamientos entre las fuerzas iraquí-estadounidenses y la milicia del caudillo Moqtada Sadr, el Ejército del Mehdi, que requirieron la utilización de helicópteros de combate, duraron unas dos horas.

Cuatro habitantes murieron y 20 quedaron heridos durante los enfrentamientos, según el ministerio del Interior.

La comandancia estadounidense confirmó que una operación se había efectuado duran- te la noche en Ciudad Sadr, destacando que había recibido pa- ra ésto "la autorización del gobierno".

Desde hace meses, los responsables estadounidenses reclamaban poder efectuar una amplia operación en la ciudad, donde estiman se han instalado milicianos y miembros de escuadrones de la muerte chiitas, responsables de una parte de la violencias sectarias en Bagdad.

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